Costos y réditos

Carlos E. Urdiales Villaseñor

Gustavo Madero, presidente nacional del PAN, cree tener un discurso ganador, impecable cuando dice que no quiere ser oposición, sino una fuerza política que transforme democráticamente el país. Se explica así: “Si eres oposición y apruebas, pierdes; y si bloqueas, pierdes; es derrota por doble partida”. Los fundamentos de Madero están detallados en la entrevista que le realizó Álvaro Delgado para el semanario Proceso.

Que si al líder blanquiazul ya lo sedujo Peña Nieto, que si es colaboracionista, esquizofrénico, débil o astuto, visionario, estratégico o estadista. A Madero lo atacan, con sus críticas, lo mismo Juan Ignacio Zavala, cuñado del expresidente Felipe Calderón, que Max Cortazar, exvocero presidencial; o Javier Lozano, senador y exsecretario de Trabajo. Lo apoyan Molinar Horcasitas, quien salió defenestrado del círculo de poder presidencial; también Javier Corral, que es ave de tempestades blanquiazul y astuto como pocos para la supervivencia y la renta política; también aquéllos que siempre fueron opositores al muy personal estilo de gobernar de Felipe Calderón, los más doctrinarios.

El aval institucional del PAN al Pacto por México tiene costos y réditos. Unos inmediatos, otros a largo plazo. Madero ha presentado una iniciativa de reforma  en materia electoral que distrae con el asunto del cambio del IFE por el INE, que además de organizar las elecciones federales, se encargaría de las estatales, evitando la multiplicación de órganos electorales regionales. La propuesta trae más, pero sobre todo es una señal que pretende el dirigente sobre su autonomía y libertad a pesar de tomarse la foto con el inquilino de Los Pinos.

En el intermedio está la denuncia de Pemex en contra de César Nava, otrora líder de partido como Madero, exsecretario de la Función Pública y sobre todo, exabogado de la paraestatal donde presumen un quebranto millonario con dolo y desvío de recursos hacia cuentas personales a costa del erario y patrimonio de la empresa.

La apuesta de Madero debe salvar aduanas electorales en Puebla o Baja California, es la disputa por la estructura, control, poder y redes políticas de un partido que no sólo perdió el poder sino algo más, el rumbo, la certeza que durante décadas, y aún, en su primer sexenio en Los Pinos, le daban sus enunciados históricos.

Hoy el PAN se ha partido y es entregado a sus militantes para que coman de él buscando el perdón de sus pecados.

 

@CarlosUrdiales