Por Víctor Manuel Garza.
Director de EL TIEMPO, el periódico de Durango

 

Cómo nos hace falta su padre ahora, en que la barbarie política, la mentira, la mala fe parece ser la premisa de la mayor parte de nuestros hombres públicos y en que los medios no rascamos mas allá de la superficie de lo banal, lo superficial, lo anecdótico.

Vea usted; Gustavo Emilio Madero Muñoz — ¡ lástima de apellido ! –, denunció la ingerencia de los gobernadores en el proceso electoral, en un afán por utilizar el Pacto por México como una camisa de fuerza para tratar de maniatar al Partido Revolucionario Institucional en un descarado chantaje político que le permita sobrevivir dentro del partido que él ayudó al ex presidente Felipe de Jesús del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa a tirar al cesto de la basura.

No reclamo, señora, el indudable derecho que tiene el señor Madero Muñoz de señalar aquello que vea mal puesto, que considere indebido, pero sí el cinismo, el descaro, la desfachatez de ese señor que mas que un digno representante del apellido que lleva a cuestas, parece un mal discípulo de Cepillín o — ¡ brincos diera ! – Brozo, el payaso tenebroso.

Madero Muñoz denunció valientemente que los delegados de las dependencias federales en el país eran activistas políticos del Partido Revolucionario Institucional, lo cual fue cierto: eran – tiempo pasado – activistas, pero del Partido de Acción Nacional.

En lugar de que cada Secretario de Estado designara a sus delegados, en Durango al menos el nombramiento lo hizo desde las oficinas de la Presidencia de la República la señora Patricia Florees Elizondo – duranguense, por cierto –, bajo dos requisitos; que fueran “cuates”, amigos pues y que militaran en el Partido de Acción Nacional.

No hablo por hablar: aún vive para que me desmienta, el licenciado Gerardo Ordaz Moren, que ocupaba el cargo de Delegado de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social y que para conservar el cargo le pudieron afiliarse al PAN, pero él, cetemista de toda la vida, los mandó por donde vinieron y renunció al cargo.

Los delegados de las dependencias federales en Durango formaron inclusive una especie de Club de Toby y los fines de semana que iban a las cabeceras municipales del Durango para conceder audiencias públicas tendenciosas, partidistas.

Estos granujas – no los insulto, los describo –, fueron los responsables de graves daños al estado: un ejemplo de ellos que no se dieron cuenta o no quisieron reportarlo para no exhibir al gobierno de Calderón Hinojosa, la plaga del escarabajo barrenador que afectó mas de doscientos cincuenta mil árboles y que amenazaba con dañar totalmente la riqueza forestal hasta que fue combatida ya entrado el presente sexenio.

Para que tenga una idea, reponer esa riqueza forestal requerirá de no menos de doce años.

¿ Y ahora viene Gustavo Emilio, seis años mas tarde, a decirnos que los delegados de las dependencias federales son activistas políticos ?

Abundo en las evidencias: el ex presidente Felipe – abrevio el nombre de pila, por largo – no puede decirse ajeno al activismo de los delegados panistas, si se reunió con ellos varias veces en Los Pinos y les pidió directa e indirectamente no cumplir sus obligaciones, como era de suponerse, sino convertirse en una especie de embajadores de ex mandatario de triste memoria.

He ahí una caterva de panistas convertidos en funcionarios públicos para promover la imagen del presidente con fines obviamente polìticos.

¿ Se extraña Madero Muñoz del uso políticos de los recursos públicos cuando en Durango canalizó los programas federales a través del ex priísta, aún no afiliado al PAN por esas fechas, José Rosas Aispuro Torres para que promoviera su candidatura al Senado de la República por el Acción Nacional ?

El mismo Aispuro Torres, sorprendido entregando dinero y recursos de los programas sociales, se dijo activista del PAN…sin ser ni siquiera militante.

Ahora, en su tarea de chantajear al gobierno federal o de justificar por anticipado su salida del Pacto por México, Madero Muñoz acusa al Gobierno de Durango de hacer labor de proselitismo con la entrega de uniformes escolares, según le soplaron los alicaídos panistas de este estado.

Obviamente no le dijeron que los uniformes se tienen que elaborar con un año de anticipación y entregar a finales del año lectivo para que puedan ser utilizados el primer día de clases del ciclo siguiente.

¿ Con qué cara, pues, el presidente del PAN critica ahora lo que era una actividad común en el sexenio anterior ?

Hago estas observaciones porque es común que los medios nacionales ni siquiera se tomen la molestia de investigar la veracidad de lo que se declara en la capital del país y dejan a los lectores a medias, con una información incompleta, mutilada.

Considero inútiles estas patadas, como las de aquellos que se ahogan, porque los recuerdos que dejó Felipe en Durango son amargos, ya que no autorizó un solo centavos para la sequía y se perdieron cosechas enteras que eran de subsistencia para miles de campesinos, pero en cambio vino a adjudicarse la construcción del puente El Baluarte de la super-carretera a Mazatlán, que estuvo a punto de ser cancelada si el ex gobernador Ismael Hernández Deras y el actual, Jorge Herrera Caldera, no firman con Vicente Fox Quesada un fideicomiso porque Calderón Hinojosa vino a pararse el cuello con una obra que estuvo a punto de cancelarse por su voluntad.

Saludos, señora y mi admiración por usted en su afán de seguir la huella imborrable de su padre.