Luego del siniestro provocado por una pipa de gas de doble remolque que chocó sobre la vía México Pachuca, impactó a varias viviendas y explotó, con un saldo, hasta ahora, de 23 muertos y 33 heridos, se reabre la discusión sobre la falta de seguridad en las carreteras y el manejo de vehículos que transportan sustancias peligrosas.

Mientras el gobernador mexiquense— quien se encuentra en Roma y que retornará a México este miércoles para supervisar la atención a los deudos de las víctimas—el ejército aplicó el plan DN-III en San en la zona siniestrada de Pedro Xalostoc, Ecatepec.

Los militares se adentraron en la colonia para establecer medidas de seguridad, reconstrucción de áreas, la instalación de un albergue en la colonia Santa Clara y llevar servicios médicos y de alimentación a la población siniestrada.

El gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila señaló que aunque todavía se realizan los peritajes correspondientes, al parecer la pipa iba a exceso de velocidad y con exceso de carga, por lo que al descarrilar, provocó la explosión.

Ávila informó que su gobierno apoyará a los deudos con los gastos funerarios y se brindará el apoyo a las personas que se encuentran en los hospitales además de que las familias afectadas en sus viviendas reciban una indemnización de, por lo pronto, 25 mil pesos, para atender las necesidades más urgentes.

El vehículo que provocó la explosión pertenece a la empresa Termogas, cuyos representantes, se asegura trabajan en forma conjunta con las autoridades, y que si el peritaje determina su responsabilidad, deberán hacerse cargo de los daños y las pérdidas.

La realidad es que se ha convertido en un hecho cotidiano los accidentes de trailers y vehículos de gran tonelaje en las diferentes carreteras del país, con pérdidas humanas y materiales. Hasta ahora permanecen en la congeladora legislativa, iniciativas para regular la circulación de vehículos de gran tonelaje, lo que ha permitido que las empresas, dueñas de los vehículos, hagan lo que quieran.

Redacción