Recuerdan a cuatro años de haber transcurrido el fallecimiento de Alejandro Rossi (1932-2009) y en memoria de amigos y lectores aún permanece un ejercicio literario que apostaba por lo cotidiano, pero a partir de una mirada en la que se entretejían la filosofía y la literatura, ambas pasiones en un hombre que fue mexicano por decisión personal aunque fuese de origen italiano.
Con la presentación del libro de Alejandro Rossi (Conaculta/UNAM/FCE/El colegio nacional, 2013) compilado por Olbeth Hansberg y Guillermo Hurtado, se rindió homenaje al escritor y filósofo, durante una sesión en la que se abordó al excelente conservador al dueño de una palabra que apostaba por lo cotidiano.
Con sucede lo que con Borges”, a decir de Juan Villoro: La cuestión más simple que creías conocer, por ejemplo la historia de un botón o la necesidad de reflexionar sobre el teléfono, se convierten en él en tratado de sabiduría instantánea”.
Juan lo recuerda desde sus años de infancia, Rossi era muy cercano a su padre, Don Luis Villoro pero más allá de los anecdótico y personal, prefiere definirlo como uno de los escritores más inteligentes y más divertidos que conoce y conoció, cuyo sentido irónico era usado como uno de los grandes recursos literarios y no necesariamente como algo que existe para hacer reír, le servía para hacer pensar.
Alejandro Rossi es una lección de pensamiento, no hay una pagina de él que esté inerte, todas sus páginas exigen que reflexiones, que veas el mundo de otra manera”.
Ruy Pérez Tamayo es una lección de pensamiento, no hay una página de él que esté inerte todas sus paginas exigen que reflexiones, que veas el mundo de otra manera”.
Ruy Pérez Tamayo rescató un viejo artículo publicado con motivo de la aparición de La Fábula de las regiones para reconocer que en el escritor se concentraba una mirada irónica, sugestiva y un tanto humorista, donde “me impresionó la semejanza de la prosa de Rossi con la de Borges.
“La comparación no es original, pero me parece atinada, a pesar de que lenguaje frío, urbano y un poco europeo de Borges contrasta con el idioma cálido, tropical y tan latinoamericano de Rossi, Pero en lo que sí se parecen es en su capacidad de producir páginas perfectas, a las que es imposible imaginarlas con una sola palabra de más o de menos”.
Un universo literario convulso, complejo, violento y trágico en palabras del miembro de El Colegio Nacional, “no porque sus historias sean mórbidas o sus personajes dramáticos, sino porque así es la vida, que es la preocupación y el tema central de Rossi”.
