La cultura hoy, mañana y siempre tercer año. núm. 67
Con frecuencia, suelen las autoridades culturales traicionar el legado de los artistas, sobre todo si se trata de creadores radicales. Tal es el caso, asegura el crítico Alberto Híjar, de las exposiciones y ciclos (des) organizados en la Sala de Arre Público Siqueiros. De paso, y con toda razón, Híjar se refiere a la evasión de impuestos que se hace bajo el pretexto de patrocinar el arte. El curioso título de “Huevos revueltos” que encabeza su colaboración no es de su autoría, sino de los que auspician estas actividades.
Dos ensayos, de La Cultura hoy, mañana y siempre, suplemento en línea de la revista Siempre, se dedican a recordar a Carlos Fuentes al cumplirse un año de su muerte, ambos tratan de revisar en general, aunque sea en unas cuantas líneas, la obra de uno de los autores no sólo de los más importantes, sino prolíficos de la literatura mexicana del siglo XX. Como uno de nuestros colaboradores, Juan Arturo Martínez Paz es muy joven, permite vislumbrar que Fuentes se va a seguir leyendo en el siglo XXI.
Una obra teatral ha causado revuelo entre los jóvenes. Su título es un número, el 23.344, que es el que correspondió a la ley antitabaco en Argentina. El público juvenil se siente identificado, por los temas que, dicen, “no nos son ajenos”, las magníficas interpretaciones de los jóvenes actores y la adaptación al habla chilanga. La entrada es libre a las funciones en el Teatro Santa Catarina y al salir, si hay dinero y permiso, se puede uno ir al cenar al famoso merendero de la esquina. Los dos jóvenes que escriben sobre esta obra son: Constanza Villanueva Guerrero y Luis Alberto Salvador Avelar.
