Patricia Gutiérrez-Otero

Si se acepta que podemos saber algo acerca de él [Jesús], uno se percata enseguida de que estamos tratando con un personaje judío con ideas totalmente judías, cuya religión fue totalmente judía y cuya cultura, cuyos objetivos y cuyas aspiraciones pueden ser comprendidas únicamente en el marco del judaísmo.
Geza Vermes

La lectura de la Biblia, a diferencia de otros textos religiosos, siempre ha dado lugar a la interpretación. Así, en la Iglesia Cristiana que se formó después de la muerte de Jesús tuvo que utilizarse el texto de la Primera Alianza (Antiguo Testamento) para entender el acontecimiento que había tenido lugar y conformar el de la Segunda y Definitiva Alianza (el Nuevo Testamento). Los Evangelios y las Cartas están llenos de referencias a la Biblia judía para explicar lo que sucedió con la enseñanza, vida y muerte de Jesús, el nazareno, el mesías e hijo de Dios. El estudio de la Escritura ha dado lugar a Escuelas. Quizá las más antiguas remontan al siglo II d. C.: la de Alejandría (simbolista) y la de Antioquía (historicista y realista) con gran influencia griega.
Tras largos siglos de dogmatismo (sin tomar en cuenta en este espacio la revolución en la lectura de la Escritura que trajo consigo el movimiento reformador iniciado por Lutero en el siglo XVI) en el siglo XX comenzaron a desplegarse una serie de métodos, apoyados en diversas ciencias profanas para comprender lo que dicen los textos de la Biblia: la crítica textual, el método histórico-crítico, la historia de las formas, la búsqueda de las fuentes, la historia de la redacción, la lectura estructuralista, la exégesis basada en la tradición judía… Una importante aportación en esta rica investigación la realizó Geza Vermes.
Vermes nació en Hungría el día y año en que Franz Kafka falleció, el 24 de junio de 1924, en una familia judía. A causa de la persecución nazi la familia se bautizó. Él mismo llegó a ser sacerdote católico y obtuvo un doctorado en Lovaina (historias narradas en sus memorias Providential accidents de 1998). En 1957 regresó al judaísmo, sin practicarlo, tras dejar el sacerdocio.
Entre sus obras se encuentran estudios hechos sobre los manuscritos mismos del Mar Muerto y sobre exégesis bíblica (Scripture and Tradition, 1961). Uno de los libros por el que obtuvo gran reconocimiento fue el de Jesús, el judío (1973) al que le siguieron varios más sobre la figura de este rabino judío. Durante años fue editor de la revista Journal of Jewish Studies. Vermes también fue profesor, a partir de 1965, en la Universidad de Oxford.
El valor de la contribución de Geza Vermes se suma al esfuerzo que tantos han realizado para entender la figura de Jesús, para muchos, un profeta judío, para tantos otros el Mesías, el hijo de Dios, Dios mismo. La aportación del judaísmo, tras más de dos mil años de existencia del cristianismo, es un baño de agua fresca que ayuda a despejar a Jesús de elementos ajenos que se le fueron sumando a través de los debates necesarios para comprenderlo. Necesarios en cierto momento —retomando el título de las memorias de Vermes: accidentes providenciales— pero quizá ya inútiles si no perniciosos. No por ello es necesario aceptar acríticamente la postura total de Vermes, teñida por su propia historia, pero sí escucharla, agradecerla y caminar como él nuestro propio camino.
Además, opinamos que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés y el lugar de todos los indígenas, evitar las mineras a cielo abierto, respetar el sitio sagrado de los huicholes, activarnos como sociedad civil….