Alexander Serikov
El gobernante Partido Liberal Demócrata de Japón propuso hace poco cambiar el nombre de Fuerzas de Autodefensa por Ejército de Defensa Nacional. El objetivo de este cambio es reforzar la preparación del país para rechazar las amenazas externas, en primer lugar por parte de Corea del Norte y China, obviamente. Se prevé crear el cuerpo de infantería marina, modernizar el sistema de la defensa antimisil así como otorgar el derecho a los militares de asestar golpes sobre las bases de los enemigos en sus propios territorios.
Los que proponen este cambio están convencidos de que la prohibición de tener un ejército —establecida al término de la Segunda Guerra Mundial—, ya no corresponde a la realidad.
Fue en 1947, dos años después de que terminara la Segunda Guerra Mundial, cuando fue aprobada la Constitución japonesa que prohibía al país del sol naciente tener su propio ejército y usar las fuerzas armadas para solucionar los conflictos internacionales. Tal prohibición está en vigor en nuestros días aunque los dirigentes japoneses, eludiendo la prohibición, se las ingeniaron para crear las llamadas fuerzas de autodefensa.
Fue el 8 de septiembre de 1951 cuando Estados Unidos firmó con Japón el llamado “tratado de paz por separado” según el cual los norteamericanos obtuvieron el derecho de asentar en las islas del archipiélago de Ryukyu sus bases militares. A cambio, los japoneses crearon las llamadas “fuerzas armadas aliadas” que fueron bautizadas como fuerzas de autodefensa.
Sin embargo, fue en 2007 cuando el entonces primer ministro Shinzo Abe dijo que había llegado el momento de acabar con la anterior situación creada después de la Segunda Guerra Mundial y regresar al ejército “la dignidad necesaria”, según sus palabras. Las fuerzas de autodefensa a pesar de su nombre, fueron involucradas en las operaciones militares internacionales de la ONU en Irak en 1991, más tarde tomaron parte en las operaciones militares en Camboya, en Palestina, en Afganistán y otra vez en Irak. Estas fuerzas están tomando cada vez más fuerza y se modernizan.
Japón ocupa el quinto lugar en el mundo por los gastos destinados al rubro militar, después de Estados Unidos, Gran Bretaña, China y Francia, invirtiéndo anualmente cerca de 44 mil millones de dólares en la industria de guerra. Pero algunas limitaciones sin embargo existen. Así, por ejemplo, Japón no puede comprar armas ofensivas, tales como misiles de largo alcance y bombarderos estratégicos.
Pero ahora el partido gobernante está dispuesto a excluir de la Carta Magna la cláusula que dice que el pueblo japonés rechaza la guerra para siempre como el derecho soberano de la nación. Además, los militares adquirirían con la reforma el derecho de actuar fuera del territorio nacional.
El cuerpo de infantería de marina es necesario para Japón para rechazar desde el exterior las tentativas del enemigo de apoderarse del territorio de Japón. Se tiene en cuenta, sin duda, la disputa que existe entre Japón y China sobre las islas Senkaku situadas en el Mar de China Oriental.
Se espera que las propuestas del partido gobernante serán incluidas en el plan de desarrollo de la defensa de Japón para los próximos cinco años. Y si esto sucede, la situación en la región del Oriente Pacífico que de por sí es inestable, empeoraría todavía más.
