El objetivo principal es dignificar la figura del maestro

Miguel Sabido

La tormenta sobre la reforma educativa con la que inauguró su sexenio el presidente Peña Nieto puede llevarlo a convertirse en el presidente priista más importante desde Cárdenas o en blanco feroz de los críticos que observan con escepticismo el regreso del PRI a la Presidencia.

Es urgente hacer notar que lo que él está llamando la “reforma educativa” es una reforma, sí, y atañe a la educación, claro, pero que es solamente la parte laboral y administrativa de la gigantesca reforma educativa que se viene gestando en México desde hace, por lo menos, veinte años.

Esta reforma se generó en el seno de la OCDE que advirtió, con razón, el gravísimo peligro que corrían los países en vías de desarrollo de quedar totalmente rezagados ante la aparición de la revolución digital. Lo que resultaba claro desde hace treinta años es que ningún ser humano podría saber lo que un buscador de información como Google o Wikipedia tenía capacidad para hacer llegar al usuario en tres segundos. La preocupación llegó al Banco Mundial que le pidió a la UNESCO que generara el marco teórico de una reforma educativa no sólo para México sino  para el mundo entero. Y la UNESCO lo hizo. ¿En qué consiste?

En el cambio de paradigma de la función del maestro en el proceso de la educación; de que en lugar de que el maestro, dictando notas ante un grupo de alumnos que intentan tomarlas en un cuaderno, sea el protagonista del proceso de aprendizaje el propio alumno se convierta en ese protagonista: como alumno, como persona, como individuo. Cada alumno el gran protagonista del proceso educativo.

Lo que debe importar, de ahora en adelante, nos dice el marco filosófico de la reforma educativa es que la atención, no solamente del maestro sino de todos los participantes en ese proceso: tutores, padres de familia, directores y maestros, considere a cada estudiante como un ser humano individual  único y acepte que cada uno de ellos tiene sus propios ritmos y procesos de aprendizaje. Y los respete. Y los haga crecer  con paciencia y sabiduría.

De este revolucionario enfoque se derivan una gran cantidad de conceptos nuevos: el pacto entre el hogar y la escuela, la figura del tutor, la articulación entre el ciclo pre escolar, el primario y el secundario  —que a su vez genera una serie de consecuencias fundamentales—, la aparición de cinco habilidades para la vida o “competencias” como el gran hilo conductor en esos doce años de articulación:

La primera competencia: aprender a aprender. Para su desarrollo se requiere habilidad lectora, integrarse a la cultura escrita, comunicarse en más de una lengua y habilidades digitales.

La segunda: el manejo de la información localizada.

La tercera: utilizar esa información para el manejo adecuado de situaciones.

La cuarta: aplicar la competencia para el manejo de las situaciones a la convivencia.

La quinta:  llevar toda esa sabiduría desarrollado en los doce años fundamentales de la formación del ser humano,  a la vida en sociedad.

Y lo que para mi es la parte más profunda y deslumbrante de la reforma es que desde los cuatro años maestros, tutores, padres y directores  habrán de ir ayudándole  a cada estudiante a que establezca su propio “proyecto existencial”.

Y para ello será necesario que cada maestro analice, también, su propio proyecto vocacional: ¿realmente tiene la vocación de dedicar su vida a la formación de otros seres humanos? Ante esta pregunta resulta ridícula la petición de que se “hereden” las plazas.  Se espera que los conceptos de la reforma le permitan escoger a cada estudiante adecuadamente su carrera y con ello bajar el índice de deserción, enfocar adecuadamente todos sus esfuerzos a la consecución de sus objetivos vitales y con su propio bagaje genético trazarse una vida plena y  útil para él mismo y su sociedad.

Estas nociones fundamentales y que son la única esperanza de que México no se convierta en treinta años en un país que solamente pueda exportar sus productos no renovables y sus hombres y mujeres en calidad de siervos, se han venido gestando desde el mandato del presidente Ernesto Zedillo ya que en agosto de 1993 se publicó en el Diario Oficial el Acuerdo 181 que recomienda “estimular las habilidades necesarias para el aprendizaje permanente [con el fin de] superar la antigua disyuntiva entre la enseñanza informativa y la enseñanza formativa”.

Poco a poco, el concepto se fue poniendo en práctica  y el 15 de agosto de 2011 se publicó el Acuerdo 592 mediante el cual “se establece la articulación de la educación básica”.

En el 592 ya están, ahora sí, perfectamente definidos los objetivos y los procedimientos de la reforma. Se establece que el concepto de “exámenes” se substituye  por el de “evaluación” del estudiante y del propio maestro, pero no como una medida ominosa y atentatoria sino por el contrario. Pide que la educación sea libre, divertida e individual. Establece los estándares curriculares que describen los adelantos que el alumno habrá de hacer en cada período escolar.

Por tanto, suprime las calificaciones del uno al diez para resaltar la evaluación personal de cada alumno y asentarlas en una cartilla personal.

“Aprenderse de memoria”, “la letra con sangre entra”, “eres un burro” son conceptos totalmente superados,  ahora es necesario desarrollar el interés por aprender, interés por analizar y la capacidad de razonar. El maestro se convierte en un guía al que no le avergüenza aprender con sus alumnos ya que ningún maestro puede competir con Wikipedia y Google. Cada alumno es único y por eso no se puede enseñar de la misma manera a todos.

Ahora, para ayudar a entender a los maestros y a la sociedad toda este revolucionario y conmovedor enfoque, la SEP ha publicado en los últimos cinco años más de cien libros, sí: cien, entre los que destacan el propio Acuerdo 592, Transformación de la práctica docente, Curso básico de formación continua para maestros en servicio. Ha desarrollado un amplio sitio de Internet donde se encuentran publicados esos tres y decenas más cuya dirección es básica.sep.gob.max/reforma integraldelaeducacionbasica

que puede consultar cualquiera que se interese honestamente en el problema.

Con este material a principios de 2012 la entonces girectora general de Televisión Educativa de la SEP, maestra Heidi Storsberg, me encomendó la tarea de realizar una telenovela con la metodología “el entretenimiento con un beneficio social comprobado”  que he desarrollado desde 1974 y que ha sido traducida como entertainment education conocida así en el mundo entero.  La telenovela se llama Aprender a vivir y tiene el más alto nivel profesional posible en México. Protagonizada por María Rojo, Angélica Aragón, Fernando Larrañaga se ha utilizado el popular formato con la técnica de “suspenso”  para mantener el interés de la audiencia en sesenta capítulos de media hora. Queda abierta para realizar una segunda parte con el mismo reparto y llegar hasta los 120 capítulos. No se habla en ella jamás de Elba Esther Gordillo, sino de las cinco competencias, jamás se menciona al sindicato sino a la articulación de preescolar, primaria y secundaria, se le da cuenta al público de problemas y soluciones de temas que trata la propia reforma como son el bullying y la violencia intrafamiliar.

Y su objetivo principal es dignificar la figura del maestro que infortunadamente se ha visto tan desacreditada  en los últimos tiempos.  Y el Banco Mundial dispone ya de los fondos para evaluar concienzudamente su efecto en el momento en el que el secretario Chuayffet decida que pase por un canal abierto estatal como el 11 o el 22 para reportar los resultados oficialmente a la UNESCO y a la OCDE.

Pero una telenovela sola de 60 capítulos no puede ser la golondrina que haga el verano  que le urge a la Reforma. La tarea del secretario Chuayffet para difundir entre toda la sociedad qué es la reforma resulta gigantesca; explicarles claramente a los cientos de miles de maestros en toda la república cuál es su papel  en este nuevo contexto es ciclópea. Un pequeño ejemplo: técnicamente, la reforma no se llama reforma educativa, sino reforma integral de la educación básica. Por eso si busca usted en Internet la información académica le será imposible encontrarla con el nombre de reforma educativa. Y por eso la dirección del sitio empieza por la palabra “básica”.

Y en esta desmesurada tarea, los medios masivos de comunicación, utilizando formatos populares y amenos como la telenovela, habrán de ser fundamentales. Se trata de diseñar una nueva estrategia en una labor de comunicación totalmente inédita en la historia de la comunicación en México, ya que debe incluir con todo respeto a todas las secretarías de Educación de los estados ya que cada uno de ellas tiene infraestructuras, organización, intereses e idiosincrasias diferentes. Y son treinta y dos protagonistas a los que de entrada habrá que informar claramente de las políticas federales para armonizarlas con las estatales.

Del éxito de esta estrategia que habrá de desarrollarse durante todo el sexenio, dependerá el hecho de que Peña Nieto quede como un gran presidente ante la historia o como un mandatario cuyo infierno estuvo empedrado con las buenas intenciones de su secretario de  Educación.