Los legisladores tienen el beneficio de solicitar préstamos al área administrativa de su fracción de hasta 300 mil pesos , además de la dieta que cobran los senadores del Partido Acción Nacional (PAN) y que asciende a 170 mil pesos mensuales.
La solicitud del préstamo se hace a través de un oficio al área administrativa del PAN en el Senado, ésta lo evalúa y al ser aprobado se le entrega un cheque al legislador o se hace un depósito en la cuenta que éste indique.
El manual del grupo parlamentario del PAN dice que el área administrativa de la bancada dispone de esos recursos de la partida de subvenciones, que asciende a más de 200 millones de pesos los cuales le entrega el Senado a la fracción cada año.
El pago del préstamo se hace de manera similar al que haría un empleado en cualquier empresa: se le retira a la quincena vía nómina hasta cubrir el adeudo. El legislador también puede pagar por adelantado el crédito o se le retira de su fondo de ahorro.
Los panistas sólo tienen una restricción para volver a solicitar un préstamo, haber liquidado el anterior.
Durante los nueve meses que Ernesto Cordero fue coordinador del PAN, cuatro senadores solicitaron un crédito, entre ellos el presidente de la Comisión de Justicia, Roberto Gil Zuarth, quien pidió 300 mil pesos, cantidad que solicitó depositar en la cuenta de su correligionario, Juan Ignacio Zavala, cuñado del presidente Felipe Calderón.
Otro que solicitó el crédito fue quien ahora es el coordinador parlamentario, Jorge Luis Preciado.
En entrevista, Juan Ignacio Zavala aceptó que Gil solicitó un préstamo al grupo parlamentario para cubrir sus honorarios como asesor de Ernesto Cordero, debido a que el Senado “no es muy puntual en los pagos”.
De acuerdo con el entonces coordinador parlamentario, Ernesto Cordero, los más de 200 millones de pesos que le son entregados a la bancada se destinan para el pago de asesores, gastos del trabajo parlamentario, apoyos a casas de atención a la ciudadanía, compra de equipos para ayudar a la población, entre otras cosas.
Las bancadas del Senado reciben anualmente 445 millones de pesos para gastos internos que no están reglamentados en ninguna normatividad, por lo que son recursos que se desconoce su distribución y destino, y es independiente a la dieta de cada legislador, que asciende a 170 mil pesos.
