La reversa se hace evidente

Obdulio Ávila Mayo

El voto de confianza comienza a perder impulso después de estos primeros seis meses de gobierno, con una nueva administración y un viejo conocido. La promesa de mover a México se está cumpliendo sólo que el cambio de posición parece ubicarnos económica, social y políticamente en una casilla anterior a la que nos encontrábamos al inicio del sexenio.

Las grandes expectativas que se generaron con la alternancia ocurrida en el año 2000 provocaron que la desilusión fuera grande y las transformaciones de fondo poco visibles y valoradas. Los años corren y la brecha generacional fue, junto con el desencanto, otro factor importante. Los mexicanos entre 18 y 30 años de edad no tenían antecedentes del régimen que durante setenta años definió rumbo político, situación social, cultural y hasta deportiva en nuestro país.

Ese pasado se anunció con cara de futuro, sin embargo, en seis meses ha mostrado que con toda y la cirugía, los favores de la tecnología y la mercadotecnia pudo cambiar de rostro pero su indumentaria, su piel sigue siendo la misma. El ADN permanece intacto y si acaso mutó fue para tonificar el músculo de la corrupción, de la impunidad, de la simulación y el autoritarismo.

Durante el primer acto se convocó a un pacto nacional, a sumar voluntades a favor de México, se tomaron prestadas las reformas que por dos sexenios habían rechazado para crear la escenografía que hiciera más creíble el argumento de trabajar por un interés nacional.

Con pausas se ha intentado enfrentar uno de los temas más importantes y que calificaban de guerra personal sin reconocer que la inseguridad era el producto de décadas de pactos oscuros, de los cuales se beneficiaban y con los que se empoderaban. La desatención de poblaciones en las que la pobreza, el desempleo y el hambre eran relevantes sólo para construir clientelas electorales.

La reversa se hace evidente cuando uno de los mayores éxitos de los gobiernos de Acción Nacional fue darle estabilidad económica al país hacer de la inflación un componente de la economía y no un actor principal, un invitado constante en la vida de los ciudadanos. Mientras se incrementa la lista de gobernadores que con arrogancia y frescura se dan una vida de excesos y privilegios el gasto público es, según datos de la propia Secretaría de Hacienda y Crédito Público publicados el 4 de junio en el periódico Reforma, el peor en un arranque de sexenio comparado con los dos gobiernos emanados del PAN y se encuentra en números rojos.

Las redes sociales han sido el escaparate de lo que antes se mantenía oculto, la corrupción y la impunidad, el influyentismo y el desaire de quienes lejos de ver por el interés de los ciudadanos, únicamente se preocupan por permanecer en el poder para vivir de él para servirse y no para servir.

La democracia, la justicia, la seguridad y el desarrollo a través de más y mejores oportunidades son las palancas con las que deberíamos continuar moviendo a México pero para quienes quieren retroceder a la posición que les garantizaba bienestar, estos no son más que simples palabras con las que se engalanan los discursos y disfraza el sentido hacia donde realmente pretenden deslizar a México.