Gerardo Yong

La necesidad de crear un sindicato surge debido a las dificultades de los trabajadores para discutir sus condiciones laborales de manera individual ante el patrón o su representante, que es el dueño de la infraestructura y los sistemas de producción. Esto da como consecuencia que, para superar esa desventaja, los trabajadores se unan en un sistema colectivo para defender sus peticiones con mayor fuerza y convicción. La actual crisis global ha significado un reto en especial para este tipo de asociaciones que buscan que sus agremiados tengan mejores condiciones laborales y sociales.

AFL-CIO, el más grande de Estados Unidos 

La Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO), considerado como el sindicato más grande de Estados Unidos, se precia de trabajar día tras día para mejorar la vida de los trabajadores. Se define como un sindicato que no sólo sirve para proteger a sus afiliados, sino que extiende su ayuda y asesoría hacia las personas que buscan organizar colectivamente su lucha laboral para obtener, sólo mejores condiciones laborales, sino para poder realizar un trabajo más eficiente. Su consigna  es: “Trabajamos para garantizar que todos los trabajadores sean tratados justamente, con salarios y beneficios decentes, empleos seguros, respeto e igualdad de oportunidades. Con el fin de ayudar a que los trabajadores adquieran habilidades valiosas y preparación para los empleos del siglo XXI, operamos la mayor red de capacitación después de la del ejército estadounidense. Asimismo, proveemos una voz independiente en materia de política y legislación para todos los trabajadores, y hacemos que sus voces se escuchen en las salas de reuniones corporativas y en el sistema financiero”. Esta organización sindical estadounidense representa a 12.2 millones de trabajadores agrupados en 57 sindicatos afiliados, que enarbola la bandera democrática e independientes. Entre sus miembros se encuentran maestros, mineros, bomberos y trabajadores agrícolas, panaderos e ingenieros, pilotos y empleados públicos, doctores y enfermeros, pintores y plomeros, y muchos más. Es una agrupación que además tiene alianzas con grupos de personas cuyo trabajo no suele contar con la protección de muchas leyes laborales y que a menudo son maltratadas en su empleo, incluidos taxistas, lavadores de automóvil de Los Ángeles, empleados de hoteles, niñeras, amas de llaves y cuidadores a domicilio.

AFL-CIO en México

Esta organización ha realizado actos de solidaridad con los trabajadores mexicanos. Una de esos fue para apoyar la presentación de una queja del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) contra el gobierno mexicano, por violaciones a los derechos de los trabajadores, ante instancias del Acuerdo de Cooperación Laboral de América del Norte, que es derivado del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Por otra parte, concedió el premio por la Defensa de los Derechos Humanos al dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Napoleón Gómez Urrutia, por la lucha que ha librado esta agrupación laboral en defensa sus derechos.

España, contra gobierno y la UE 

En España, sindicatos como La Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CCOO) han denunciado que “el debilitamiento de los sindicatos ha sido ocasionado por la inevitable consecuencia de la cultura del individualismo que ha promovido el neoliberalismo, de la material destrucción de lazos e infraestructuras para la interrelación y el encuentro social, y de una bien estudiada estrategia comunicativa orientada a difundir constantemente la idea de que las organizaciones sindicales son simplemente estructuras corruptas, inútiles, que sólo defienden a sus afiliados (como si eso fuera un delito), y dominadas por dictadores y haraganes de las que deben huir los trabajadores que de verdad quieran conseguir mejores condiciones de trabajo”.

En la marcha del Primero de Mayo, ambas organizaciones gremiales enarbolaron la consigna “Lucha por tus derechos” y acusaron tanto al gobierno español como a la Unión Europea de querer “la resignación de los ciudadanos” ante la crisis. También criticaron las medidas que el jefe de gobierno español Mariano Rajoy busca implantar para combatir la crisis económica y el desempleo, que suman seis millones 202 mil 700 personas. Estas medidas contemplan la imposición de un impuesto “superreducido” para el sector de la hostelería, así como reducir el déficit público, reestructurar el sistema financiero para que haya crédito y no subir los impuestos, especialmente el IVA.

Durante la marcha, el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, denunció que “con la actual política económica, el desempleo ha aumentado y la situación ha empeorado, por lo que hay que cambiar esa política. “Si no se siente capacitado, convoque a la sociedad española a las instituciones, a los partidos, a las organizaciones sindicales y empresariales, porque este país se merece una oportunidad, esto es una situación de auténtica emergencia nacional”.

Por su parte, el secretario general de UGT, Cándido Méndez cuestionó que se descalifique la necesidad de revertir esa tendencia a favor del objetivo de reducción del déficit público como primera prioridad del gobierno. Aseguró que por cada décima que el déficit público ha bajado los últimos dos años hay miles de personas que se quedan sin trabajo.

“Cuando estaban en la oposición (Rajoy) decía que el desempleo era culpa del gobierno socialista y los sindicatos, y ahora el desempleo con su gobierno es mayor”, afirmó. “Además  de los problemas económicos, hay una erosión moral en la población española y los sindicatos deben remover conciencias para que la ciudadanía exija también las alternativas que sean más justas y humanas para Europa y España”, concretó.