El pasado mes de abril el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció que destinaría 100 millones de dólares al proyecto Brain, que pretende dar a los neurocientíficos “las herramientas necesarias para entender mejor cómo pensamos, aprendemos y recordamos”.
Entre las últimas aportaciones están la optogenética, que permite activar y desactivar grupos de neuronas por medio de luz y obtener así una visión dinámica del cerebro en funcionamiento. Otra, dada a conocer hace apenas tres meses, denominado Clarity, permite hacer transparente el cerebro para observar con mayor detalle todas sus estructuras, hasta el nivel molecular incluso, después marcarlas con moléculas que les confieran diferentes colores.
Un grupo de investigadores de la Universidad del Sur de California (Los Angeles) ha puesto a punto una nueva técnica para ver las estructuras donde tiene lugar la formación de los recuerdos en un cerebro vivo, según publica el último número de la revista Neuron.
Esas estructuras son las sinapsis o puntos de comunicación entre las neuronas. Situadas en las dendritas, o ramificaciones, de las neuronas, las sinapsis son dinámicas, y van cambiando en función de las actividades que realizamos o incuso a lo largo del día.
Para observar estos cambios “en directo” el equipo de la Universidad de California, dirigido por Don Arnold y Richard Roberts, ha diseñado sondas microscópicas que “iluminan” en tiempo real las sinapsis en las neuronas vivas, gracias a que se unen a una proteína verde fluorescente, llamada GFP, aislada de medusas.
Estos marcadores fluorescentes se unen también a dos proteínas localizadas en las sinapsis (gefirina y PSD-95) sin afectar al funcionamiento de las células nerviosas. Otra ventaja de estas sondas es que se pueden poner en el cerebro de ratones vivos y verse después a través de orificios craneales con microscopía de dos fotones.
Abc/Pilar Quijada/redacción/bbb
