HORIZONTE POLÍTICO
Fox escupe para arriba
Alonso Ruiz Belmont
Entre el 18 y el 20 de julio, el Centro Fox y el empresario estadounidense Jamen Shively (demandado en México por fraude y nunca extraditado) organizaron conjuntamente el “Simposium EE. UU.-México sobre legalización y uso médico de Cannabis”.
El debate en torno a la legalización de las drogas, en particular la Cannabis, para tratar su consumo como un problema de salud pública es un tema ineludible para estudiar políticas alternativas de combate al narcotráfico.
Desde hace varios meses el expresidente Vicente Fox y algunos de sus colaboradores, en particular su excanciller Jorge G. Castañeda, se han pronunciado abiertamente en pro de la despenalización del consumo, producción y comercialización de la marihuana. Conforme los muertos y la violencia se multiplicaban, Castañeda atrajo los reflectores como uno de los críticos más visibles de la catastrófica política antidrogas del calderonismo. Meses antes de finalizar la segunda presidencia panista, Fox hizo lo propio; sin embargo, su súbito entusiasmo por el tema resulta algo sospechoso. Durante su campaña a la presidencia en 2000, éste manifestó su disposición a incrementar significativamente las penas por el delito de posesión de drogas (duras y blandas), incluso de pequeñas dosis. Mientras estuvieron en Los Pinos, Fox y sus colaboradores nunca se apartaron de la estrategia prohibicionista que ahora critican.
Paradójicamente, menos de un mes después de iniciado el sexenio foxista, Joaquín Guzmán Loera, líder del Cártel de Sinaloa, logró fugarse de un penal de alta seguridad en Jalisco. Guzmán es hoy el narcotraficante más poderoso del mundo y su organización se fortaleció aceleradamente durante los últimos doce años. El narcotráfico apenas se veía, pero ciertamente ejercía su poder. En septiembre de 2005, el secretario de Seguridad Pública, Ramón Martín Huerta, murió en un accidente de helicóptero; el informe oficial sobre el siniestro fue enviado a reserva.
Fox no heredó un país lleno de muertos como su sucesor, pero su incompetencia y la de su gabinete fueron decisivas para que los cárteles (particularmente el de Sinaloa) se volvieran aún más poderosos (financiera y logísticamente) y su capacidad destructiva alcanzase el potencial que mostró posteriormente. Su política antidrogas también fue un estrepitoso fracaso. Las posiciones de Fox sobre la despenalización de las drogas parecen más un ajuste de cuentas político.
Durante su presidencia, Calderón forzó el ostracismo público del guanajuatense ante la posibilidad de proceder penalmente contra él y su familia por los escándalos de corrupción que habían protagonizado. Ahora es Calderón quien está pagando sus cuentas pendientes. Pero ello no hace de Vicente Fox, el vehemente oportunista político, un personaje respetable. Los mexicanos conocemos bien la irresistible tentación de éste expresidente narcisista por escupir para arriba cada vez que habla en público, tal parece que ahora sus escuderos políticos quieren hacer lo mismo.
