El Instituto Mexicano del Seguro Social, representa la institución de seguridad social más grande de América Latina, pilar fundamental del bienestar individual y colectivo de la sociedad mexicana. Esperanza de vida para millones de pacientes, para aquellos que no pueden acceder a instituciones privadas para atender sus enfermedades. Son muchos los que tienen la necesidad de acudir a estos hospitales y quienes se convierten en víctimas del sistema de salud por la deficiente atención que actualmente lo caracteriza. Esperanza de vida en su inicio, antesala de la muerte al final.
Mi madre, fue atendida en el Hospital General de Zona No. 29 del IMSS (No. de seguridad social 4594-42-0083-6 1M1941SA), pronóstico reservado de llegada, ingresa grave a la sala de choque, seguido a una sala de observación. El escenario (el mismo para todos los desafortunados que llegan graves a un servicio de urgencias del IMSS), unos cuantos médicos, agobiados por la cantidad de pacientes que han visto en el transcurso del día, sin el ánimo de valorar al nuevo paciente que va entrando a la sala, con tan pocos recursos tanto humanos como en infraestructura, pretendiendo salvaguardar nuestra salud. El sistema de atención para la salud del paciente hospitalizado, denota en gran medida estas carencias, con exámenes de laboratorio y de gabinete básicos e incluso algunos inexistentes y necesarios. El caso de mi madre, uno de tantos, diagnóstico de base Esclerosis Múltiple, ingresa con una suboclusión intestinal y sepsis grave. Es atendida en el servicio de Medicina Interna de esta clínica, con valoraciones y diagnósticos por turno, con diferentes opiniones para su tratamiento, según el médico que la valorara, de un par de ellos, solamente, puedo decir, que si se percibía el entusiasmo e interés en la atención de sus pacientes, el resto, terminaban su turno y su espíritu de servicio expiraba. El caso de mi madre, requería valoración por otras especialidades, neurología, infectología, apoyo con nutrición parenteral y nunca fue considerado durante su hospitalización, los resultados después de un largo período de ayuno al que fue sometida, fueron desnutrición, trastornos hidroelectrolíticos y neumonía de la que no se recuperó. Mi madre falleció por la negligencia de médicos y por la falta de compromiso de sus directores.
Estos hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Social, se encuentran poblados por médicos que en su mayoría, cubren horas para cobrar un salario, sin la vocación real de servicio. Que se apegan a todas las limitaciones y que al entrar en este sistema de salud se contagian de esa burocracia, limitando su atención. Que no proponen lo mejor sino que se conforman con proporcionar lo que hay, aunque esto resulte en incremento de la morbimortalidad de los pacientes derechohabientes . Y los dirigentes, no hacen nada para cambiar esta situación, negligencias que se quedan sólo archivadas en expedientes. Negligencias a las que son tan ajenos. Es por ello que urgen reformas contra la impunidad que se vive en estas instituciones de salud para que realmente se salvaguarde la salud de la población mexicana.
Dra. Rossana Janina Llergo Valdez
