GENÓMICA Y BIOECONOMÍA

 Agrega valor a ambas actividades productivas

Dr. Gerardo Jiménez Sánchez

La pesca y la acuacultura se encuentran entre las industrias alimentarias de mayor crecimiento en el mundo y tienen mercados multimillonarios. México cuenta con 11,122 kilómetros de litorales, de los cuales 8,475 corresponden al Litoral del Pacífico y el resto al Golfo de México, Mar Caribe e Islas, que significan un gran potencial de recursos pesqueros. De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en el año 2009 México ocupó el lugar 17 de la producción mundial en este rubro. A pesar de esto, se observa como disminuye su posición cuando se habla de industrialización, señal de que se está generando materia prima en nuestro país pero, a diferencia de otros países, México no le agrega valor a esa producción. Imaginemos el impacto económico que tendría nuestra industria pesquera y acuacultura si los mexicanos produjéramos tilapias resistentes a determinadas infecciones, huachinangos que acumularan determinados nutrimentos necesarios para poblaciones específicas o especies que fueran vehículos para vacunas. Si, como lo hacen en países industrializados, tuviéramos algunas especies que crecieran en la mitad del tiempo habitual o desarrolláramos estrategias moleculares para identificar y rastrear alimentos del mar con precisión para definir su origen con fines comerciales o de salud pública. Hay quienes ya lo están haciendo utilizando el conocimiento del ADN, y México tiene a las instituciones, los científicos y la industria para desarrollar innovación en genómica y contribuir a generar una mayor productividad. Falta la política de Estado que contribuya a su implementación.

Las aplicaciones de la genómica a esta industria ya han comenzado a desarrollarse en otros países, por ejemplo, el diagnóstico de microorganismos infecciosos como en el caso de la peste del cangrejo y la detección oportuna de virus que afectan a la industria camaronera; el desarrollo de vacunas moleculares como se ha hecho para la septicemia hemorrágica que afecta a la trucha arco iris; algunas otras consisten en la integración de ADN que permite la resistencia a enfermedades como septicemia entérica o el salmón del Atlántico cuya modificación genómica le permite crecer mucho más rápido reduciendo los ciclos de producción a la mitad. Así también, las estrategias que utilizan secuencias del genoma de los peces para la identificación y rastreo de productos comercializables a fin de asegurar la fuente y origen de los productos, la protección a las especies en peligro de extinción y fortalecer las estrategias para combatir la comercialización de productos de origen ilícito, como en el caso tan sonado que identificó la venta ilegal de ballena por atún en países de Norteamérica y Asia. Este tipo de aplicaciones desarrolladas con base en el conocimiento del ADN agregan valor a los productos y les otorga mayores márgenes de utilidades en los mercados internacionales.

Hoy en día, la innovación contribuye en forma significativa al desarrollo y crecimiento económico de la mayoría de los países miembros de la OCDE. Así, en la economía del conocimiento, éste es el activo más importante y forma parte intrínseca del proceso productivo. La innovación requiere de aquellos profesionales que generan el conocimiento científico, de quienes desarrollan la industria y el comercio, y del gobierno que regula las condiciones en que se lleva a cabo la investigación científica, la transferencia de conocimiento y tecnologías al sector productivo, y la forma en como estas innovaciones se comercializan.

Recientemente el Instituto Nacional de Pesca (INAPESCA) y Global Biotech Consulting Group (GBC Group) establecieron la Red de Genómica, Pesca y Acuacultura para la Innovación (http://www.gbcbiotech.com/genomicaypesca/). En esta estrategia novedosa, lograron integrar a varias decenas de miembros procedentes de los tres sectores mencionados, para fincar las bases de lo que hoy se conoce como la “triple hélice” para la innovación, es decir, las sinergias entre científicos, empresarios y gobierno. La Red ofrece un panorama sobre las aplicaciones de la genómica a la industria pesquera y acuacultura, describe el estado de la industria en México, ofrece acceso directo a las bases de datos genómicos disponibles en el mundo, así como a las herramientas genómicas en torno a las especies marinas. Más aún, ofrece en forma gratuita acceso a literatura científica reciente en torno a la innovación genómica en pesca y acuacultura, así como información sobre reuniones internacionales que discutirán estos tópicos próximamente. La Red de Genómica, Pesca y Acuacultura para la Innovación es un nuevo recurso para la comunicación entre los miembros de la “triple hélice” que puede contribuir a la innovación para incrementar la productividad, prioridad en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 del Ejecutivo Federal.

Se escucha que programas de innovación en genómica, acuacultura y pesca están siendo considerados para su integración a los Programas Nacionales de Desarrollo que se elaboran bajo el liderazgo de la SAGARPA. Sin duda, este sería un paso en la dirección correcta para integrar la innovación al crecimiento económico y la seguridad alimentaria de México.

www.genomicaybioeconomia.org

gerardo.jimenez@genomicaybioeconomia.org

 

Profesor de Genómica y Bioeconomía, Escuela de Salud

Pública de Harvard. Presidente de Biotecnología de la OCDE.

Presidente de Genómica y Bioeconomía, AC.