PALABRAS MAYORES
Falta de confiabilidad
Carlos E. Urdiales Villaseñor
Lo que ocurre en la Bolsa Mexicana de Valores no es un asunto ni menor ni lejano al interés general. Un mercado formal para la compra y venta de acciones y bonos de empresas públicas y privadas constituye el más importante centro de inversión, de relación segura entre ahorradores e inversionistas que, a través de colocar su dinero y el de sus representados en fondos de inversión de renta fija o variable, buscan rendimientos superiores a la inflación; mientras que quienes venden sus acciones buscan financiamiento a mejores tasas. La Bolsa de Valores es pues el más importante suministro de capital a largo plazo para la productividad de México.
La confianza es un activo fundamental para la economía del país, para personas que ahorran en un banco, en un fondo o, incluso, a través de canastas accionarias en las cuales invierten las Afores. En el mercado accionario participamos muchos más de los que nosotros mismos imaginamos.
Lo que está sucediendo con Luis Téllez, presidente de la BMV, y las fallas técnicas, cortes de operaciones hasta por 2 horas, investigaciones por fugas de información privilegiada (¿recuerda las fugas de capitales de los años ochenta por ese tipo de pitazos?), demandas laborales de un exdirector general, fuga masiva de corredores (escasos, por cierto, por lo complejo de su tarea y certificaciones requeridas), así como la falta de oportunidad en su comunicación al público y a sus clientes de eventos relevantes, está repercutiendo en la merma del activo más importante del mercado accionario, la confiabilidad en el manejo profesional y eficaz de sus ejecutivos.
Las formas autoritarias de Téllez, más allá de su eficiencia en términos de rentabilidad a los accionistas de la BMV, están hoy expuestas por una serie de incidentes graves y recientes. La suspensión de actividades 2 horas en la BMV por “una falla de una pieza de IBM en el sistema” (sic), la abrupta salida de una cuarta parte de los brokers o corredores autorizados que trabajaban para su subsidiaria SIF-ICAP, la presencia en el Consejo de la BMV de profesionales del sector vinculados, de una u otra forma, al exasesor de cabecera de Carlos Salinas, José Córdoba Montoya, impactan negativamente en la percepción de sobriedad y solidez que un mercado accionario como el nuestro no puede darse el lujo de sobrellevar.
La reciente reforma constitucional promulgada el pasado 11 de junio permite y estimula el crecimiento, que estuvo estancado durante dos lustros. Esas carretadas de inversión directa al país demandarán de muchas cosas: certeza jurídica, infraestructura, estímulos fiscales y, ojo, una Bolsa de Valores confiable que no se convierta en nota periodística como a su presidente le sucede ahora y antes también.
Las sugerencias hechas por el mismo Téllez sobre “intenciones manifiestas” por dañar el prestigio del mercado y de su operador concesionado se desvanecen cuando se revisa la historia y los escándalos del hoy titular de la BMV.
@CarlosUrdiales
