POLÍTICA Y GOBIERNO

 

Espionaje, tema vetado

 Jorge Carrillo Olea

Viejo refrán que era válido desde los años en que Juan Ruiz de Alarcón en más o menos 1615 escribe una comedia de ese nombre. Es una de las obras más conocidas del teatro clásico español. Hoy tiene como cualquier sabio refrán plena validez pero el actor tremebundo, maloso y gacho por hoy le toca ser al buen Obama.

Es cuate, buena onda, pero le tocó pagar los platos rotos por ser el emperador en turno. Para no ir lejos, su comunidad de inteligencia existe desde 1947, fue inspirada por la National Security Act. (www.history.state.gov). Desde entonces ellos son los mismos, lo que ha cambiado es la tecnología. Orgánicamente hacen lo mismo para su país desde hace 70 años, para no ir a la historia. Es su oficio, son inteligentes, duchos y antipáticos, por eso les pagan.

Lo sorprendente es que al revelarse su edición 2013, por supuesto tecnológicamente actualizada, al mundo se le pongan los pelos de punta. Sorprende tan exaltada reacción porque no hay novedad. Lo único nuevo y es lo menos comentado son las características de esa formidable tecnología. Todos sabemos que los espías de todo país se espían unos a los otros y también intercambian en un casi libre mercado su abarrote.

Es como el tema del sexo: no hay nada más universal ni más secreto. Es como la virginidad: tema vetado. Son asuntos por los que desde que éramos primates todo el mundo ha pasado, está pasando o pasará. Sin embargo, como en esos temas nos escandalizamos al examinarlos.

Los gobiernos de países quejumbrosos de ser espiados, sin menor recato, manifiestan su postizo asombro y falsa indignación, pero ¿qué país no espía? ¿No espiará Rusia a Israel, o Alemania a Turquía, o Gran Bretaña y Francia a Siria y Egipto, o China a Japón?

Bueno, incluso en México espiábamos la embajada de Cuba y las del bloque soviético. Se hacían fotos de viajeros aéreos sin el menor recato. Se interceptaban teléfonos en lenguas que nadie entendía y así se entregaban al mandante. ¡Todo al servicio de la CIA! Así fue hasta que desapareció la DFS en 1985.

Por eso la indignación mostrada por nuestra cancillería casi mueve a risa. Con la sola y desabrigada base de información periodística de The Guardian y de O Globo y sin prueba firme ninguna, elevó la voz con enérgicas palabras. Como si no supiera que su uso implicaría un respaldo a varias cosas que sencillamente no tenemos, por lo menos memoria.

Entre Estados Unidos y México los dos gobiernos saben que así es y ha sido. Calderón fue un colaboracionista abierto, que permitió que agentes norteamericanos trabajaran en su Plataforma México, como es sabido. Para más, hace meses fue un escándalo la compra por la Secretaría de la Defensa Nacional de equipos de espionaje destinados a espiar a mexicanos, ¿o no? Hoy se exhibe igual pecado, ahora por lo adquirido por PGR para igual fin. ¿Entonces?

Pero parece que el pecado mortal de Estados Unidos es espiar a los particulares. ¡Sí, eso está muy mal! Y sin justificar nada hay que hacer notar que estamos en una época en que no sólo Estados Unidos es quien vigila a todo el mundo. Nos espiamos uno al otro. Cómo entender si no la conversación amorosa mediante el celular de un ejecutivo electoral del PAN seduciendo a un adolescente.

¡Está muy mal y es muy desagradable, pero así es! Es el mundo globalizado, y en ello la tecnología disponible es cada vez más desconcertante por sus alcances y accesibilidad. Estamos indignadísimos, pues muy bien y justo, pero asumamos una actitud más creativa y desarrollemos una invulnerabilidad propia aunque ésta será siempre relativa. De manera considerable obsérvese que nadie propone nada.

Parece consejo y éstos no son gratos, mas es una realidad que hay que admitir: debemos aprender a actuar a prueba de vergüenzas, aprender a comunicarnos sin vínculos pecaminosos o delictuosos. La intimidad pasó a ser pieza de un museo de antiguallas.

El desenlace de Las paredes oyen es romántico pero también es una censura a toda conducta injerencista, tal cual la de los que oyen a hurtadillas. La reina Catalina de Medicis espiaba a los hugonotes franceses a través de unos disimulados agujeros en las paredes.

Tiene la obra una intención preventiva, ética, aunque su propósito es advertir que al oír lo que no debemos se está obrado mal, y Obama, a quien le ha tocado cargar con el muerto ante los países hipocritones. Estados Unidos ha obrado mal y a Obama le ha costado caro. Está muy ardido. [

hienca@prodigy.net.mx