PALABRAS MAYORES

Ganan todos y la reforma avanza

 Carlos E. Urdiales Villaseñor

A veces la operación política demanda esquemas complejos y correr riesgos para que un plan funcione. La narrativa de cómo se construyen pactos y acuerdos da a veces licencias fantásticas. Después de las elecciones del 7 de julio y la muy probable derrota priista en Baja California, pululan las versiones de que ésa fue una elección concertada como la de hace 24 años allá mismo. Una derrota tricolor en aras de un objetivo superior, antes fue la legitimación de Salinas, ahora se trata del Pacto por México para sacar los temas estructurales que esperan turno en la agenda poselectoral.

Uno de esos temas es la reforma energética, una mejorada iniciativa que aspire a llegar un poco más lejos. A sus antecedentes inmediatos en cuanto han sido mentados en público, les han caído fervores patrios y nacionalistas sin igual. Ahora no tiene porqué ser excepción y a la no-presentada reforma petrolera ya la torpedean anuncios en radio y televisión, discursos, frentes, marchas y todo lo necesario para sacar buena raja política de esa envidiable sabiduría y olfato. “El petróleo no se vende” porque si lo hacen entonces todo nos costará más caro y la empresa entregará 95% de sus utilidades a otros y no al Estado como hoy lo hace, y las gasolinas seguirán tan baratas como hasta ahora. ¿O cómo es?

Pongo sobre la mesa otra hipótesis de compleja comprobación para que el presidente Peña Nieto y su equipo saquen adelante una reforma energética de verdad funcional para Pemex y para el país.

Asustar con el fantasma de la reforma constitucional en la materia para que corran libremente todo tipo de euforias nacionalistas impulsadas marcadamente desde la izquierda más radical. No inventar nada distinto en los discursos presidenciales pero poner a disposición de las respetables tribus episodios como el de Londres para exigir que expliquen aquí lo que fueron a decir allá, aunque lo mismo hayan dicho en Celaya, Guanajuato, el pasado 18 de marzo, y en octubre del año pasado también.

Todos voltean a ver al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, quien con recobrada y merecida autoridad moral reflexiona. Los líderes, formales y no, se van alineando hasta decir que irán con lo que el hijo de Tata Lázaro opine. Y el ingeniero opina que mucho se puede modernizar y mejorar sin tocar el 27 constitucional.

Y tiene razón, ya que con modificaciones a leyes secundarias y normas reglamentarias bien alineadas, se logran mejores contratos incentivados y perfeccionar mecanismos con los cuales ya operan empresas extranjeras en territorio nacional.

Pasan las elecciones y al abordar el tema de temas, se cede en cuanto a no tocar el 27 de la Carta Magna. Unos se muestran atentos y sensibles pero firmes en el objetivo. Los otros ganan e impiden el atropello a la soberanía nacional en el asunto toral para el pasado y futuro de México. Ganan todos y la reforma avanza.

Pues estamos en la teoría de los pactos y otras fantasías.

 

@CarlosUrdiales