Expertos reclasifican a los seres vivos en dominios y ya no en reinos
René Anaya
En el principio fueron microorganismos y después toda la vida, ya que a partir de ellos se inició la evolución que condujo a las grandes especies vegetales y animales. Al final, el proceso será semejante, pero al revés: las grandes especies animales serán las primeras en desaparecer del planeta, después los vegetales y así sucesivamente en el camino inverso de la evolución, hasta llegar a los primeros microorganismos que poblaron la Tierra.
Esta teoría sobre el origen, evolución y terminación de la vida en nuestro planeta, probablemente se reafirme gracias a un estudio recientemente publicado en la revista New Scientist, que su autor presentó en los primeros días del mes de julio en la reunión de astronomía del Reino Unido.
La vida imposible
Hace algunos años, los científicos consideraban que eran muy estrechos los márgenes físicos en que podría haber vida, se pensaba que en nuestro planeta se había dado una serie de condiciones que permitieron el surgimiento de la vida. Por lo tanto, las probabilidades de encontrar vida en otros planetas eran muy remotas.
Sin embargo, el descubrimiento de microorganismos extremófilos (que viven en condiciones extremas) ha conducido a reconsiderar no solo esos márgenes, sino la propia definición de vida, desde el punto de vista bioquímico, ya que ahora se conoce que la vida puede encontrarse tanto a kilómetros de profundidad en la tierra y en el océano, como en ambientes adversos: ácidos, salinos, extremadamente fríos o calientes, a grandes presiones e inclusive en sitios radiactivos.
Por este descubrimiento, los científicos han reclasificado a los seres vivos y se han propuesto tres dominios, en lugar de reinos: arqueas (Archaebacteria), que no son bacterias y que como su nombre lo refiere son muy antiguas, las cuales frecuentemente viven en ambientes muy extremos; las bacterias propiamente dichas (Eubacteria) y por último las eucarias (Eukaryota), que engloba a hongos, plantas y animales.
Las arqueas, principalmente, son las extremófilas, las cuales se clasifican por sus características, en anhidrobióticas (en ausencia de agua), acidófilas (pH menor a 7), alcalófilas (pH mayor a 7), barófilas o piezófilas (soportan presiones elevadas), criptoendolitas (viven a muchos metros bajo el suelo, dentro de rocas),halófilas (en ambientes con elevada salinidad), metalotolerantes (habitan en grandes concentraciones de metal) psicrófilas (sobreviven a temperaturas muy frías), radiófilas (toleran grandes radiaciones), termófilas (se encuentran en ambientes con temperaturas de más de 45°C), xerófilas (viven con poca humedad) y poliextremófilas, como su nombre lo indican pueden resistir diferentes ambientes hostiles.
Muchos de estos microorganismos han sido identificado en lugares que se pensaba no eran propicios para la vida, como el Mar Muerto, en el subsuelo, a tres mil metros de profundidad o a 11 mil metros de profundidad en la fosa de las Marianas del Océano Pacífico.
Los primeros serán los últimos
En esos ambientes hostiles pulula la vida, así que no sería tan difícil que se encontrara también en Marte, Europa —un satélite de Venus— y en otros planetas que se pensaba no aptos para la vida. Inclusive, se considera que los últimos sobrevivientes en nuestro planeta, en un futuro lejano, serán los microorganismos extremófilos.
El doctor en astrobiología Jack O’Malley-James, de la Universidad de St. Andrews, de Escocia, ha planteado que dentro de mil millones de años el calor del Sol será tan intenso que los océanos se evaporarán, habrá más agua en la atmósfera y el efecto invernadero elevará la temperatura del planeta hasta 100°C, además habrá una disminución del oxígeno, lo que llevará a la extinción de animales y plantas.
En poco tiempo, en el planeta habrá “albercas” de agua salada caliente en cuevas subterráneas. En esos lugares solo quedarán, nuevamente, las arqueas, las cuales pueden soportar el calor, la sequedad y la atmósfera tóxica del planeta. Probablemente vivirán agrupadas alrededor de gotas de agua que se encuentren en lo profundo de la Tierra.
Allí, en ese clima hostil, permanecerán durante mil ochocientos millones de años, pero finalmente se extinguirán, porque ya no habrá condiciones propicias para que empiece otra vez el maravilloso proceso de la evolución, como sucedió hace 3 mil 800 millones de años.
Según John Parkes, microbiólogo de la Universidad de Cardiff, Reino Unido, la vida en la Tierra comenzó en las profundidades del planeta, con arqueas que metabolizan azufre, porque la superficie era continuamente bombardeada por meteoritos, hace cerca de 4 mil millones de años. “Cuando la superficie del planeta se volvió más habitable, los microorganismos emergieron y la colonizaron”, ha planteado Parkes.
Pero en ese catastrófico y remoto futuro, las arqueas extremófilas ya no podrán ser las precursoras de un proceso evolutivo, porque las condiciones empeorarán, así que la vida terminará donde empezó, en las profundidades de la Tierra, según la teoría de O’Malley-James.
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