Lampedusa, pequeña isla al sur de Sicilia, famosa por el desembarco de inmigrados africanos y asiáticos, es este lunes punto de encuentro entre el Papa Francisco e inmigrantes africanos ante quienes señaló “quién de nosotros ha llorado por la muerte de estos hermanos y hermanas que viajaban sobre las barcas que buscaban cualquier cosa par mantener a sus familias”. Pidió perdón por “aquellos que con sus decisiones a nivel mundial han creado situaciones que conducen a estos dramas”.
En su primer viaje oficial fuera del Vaticano, el prelado solicitó visitar la última frontera de Europa, una isla italiana donde desde hace años llegan, o en el peor de los casos, se ahogan la periferia aquellos que huyen de sus países en busca de mejores condiciones de vida y que de acuerdo a información del diario español El País, en las últimas dos décadas ha registrado más de 25 mil muertos.
Durante la homilía el papa Francisco, se cuestionó hasta donde los dramas de la inmigración le afectan a “una sociedad anestesiada”, familiarizada con el sufrimiento de los demás, por eso pidió el perdón a Dios. Dijo que la drástica diferencia entre los que tienen todo y los que se echan al mar apostando lo único que les queda, su vida, “la ilusión por lo insignificante, por lo provisional, nos lleva hacia la indiferencia hacia los otros, nos lleva a la globalización de la indiferencia”.
Desde hace años, las autoridades civiles y religiosas de Lampedusa reclaman atención sobre el drama que se repite constantemente y al que no se le da importancia. Solo cuando ocurre una situación extrema, como la ocurrida en julio de 2011, cuando ante al conflicto que se vivía en Libia, se registró un desembarco masivo en Lampedusa , donde perecieron 2 mil 700 africanos.
El pontífice, quien permaneció solo tres horas en la Isla, pidió que su viaje fuera lo más austero posible y coincidió con el arribo de una barcaza con 166 inmigrantes aproximadamente.
