La Organización de Estados Americanos, OEA, amparó una resolución promovida por Bolivia para sancionar la actitud de España, Francia, Italia y Portugal a quienes el país sudamericano acusó de cerrar el espacio aéreo y forzar el aterrizaje en Viena, Austria, del avión del presidente Evo Morales.

Recordemos el pasado 2 de julio, el presidente Evo Morales salió de Moscú hacia La Paz tras sostener discusiones bilaterales energéticas pero el vuelo fue desviado y abordado por autoridades austríacas.

Por su parte Bolivia dice que la actitud de los países mencionados violó el derecho internacional y la inmunidad de la que gozan los jefes de estado por presión de Estados Unidos ante la sospecha de que abordo iba el exanalista de la CIA Edward Snowden, reclamado por Washington por revelar operaciones de espionaje.

Carlos Romero, ministro del gobierno de Bolivia, condenó al inicio de la sesión, la “actitud soberbia y contradictoria” de Francia, Italia, Portugal y España acusándolos de impedir el sobrevuelo del avión presidencial y de poner en riesgo la vida de Evo Morales.

Para España, el ministro condenó como “grotesca” la supuesta intención de su embajador en Austria de querer inspeccionar la aeronave con la solicitud de que él y Morales se tomaran un “cafetito” dentro de ésta.

España, por su parte, insistió en que en ningún momento entorpeció el viaje del presidente boliviano aunque aceptó, por parte de su representante ante la OEA, Jorge Hevia, que pudo haber malentendidos.

Para el representante de Francia dijo que hubo un “error técnico” que causó una confusión de aeronaves. La observadora de Portugal también citó un error técnico y negó que la situación hubiese puesto en peligro la vida de Morales.

Italia se sintió ofendida de encontrarse incluida en el grupo y exigió que la mención del país se retirara del proyecto de resolución pues insistió en que “no tuvo absolutamente nada que ver con los obstáculos al vuelo”.

Bolivia estuvo firmemente apoyada por varios países de la región, incluyendo Argentina, Venezuela y Nicaragua. Además, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza subrayó que el organismo debería condenar con energía lo que calificó de “ofensa grave” que no “fue una casualidad”.

Tras una larga sesión a puerta cerrada, en la que se suelen debatir el texto y los puntos y comas, se produjo una resolución de solidaridad de los estados miembros de la OEA con el presidente de Bolivia, Evo Morales, y su pueblo.

No es sorprendente que Estados Unidos agregó un pie de página a la resolución para manifestar que no se unía a ésta por lo que consideró falta de claridad de los hechos. Añadió que la OEA no era el foro apropiado para discutir estas diferencias que se deben resolver de manera bilateral entre los países afectados.

Canadá tampoco se plegó a la resolución aduciendo interpretaciones conflictivas de los involucrados y también exhortó a la búsqueda de una resolución por canales diplomáticos.

España tomó la palabra para protestar que la resolución había perdido el lenguaje positivo de las discusiones de la mañana y volvió a insistir en que todavía tenía un tono un tanto teatral. Italia volvió a expresar su desilusión de continuar siendo mencionada en el texto. “La OEA se convirtió en un tribunal que encontró culpable a Italia sin pruebas”, manifestó el observador permanente Sebastiano Fulci.

Argentina resumió el sentimiento regional diciendo que “no es casualidad de cuatro países europeos haya bloqueado simultáneamente el vuelo de un avión presidencial. La potencias involucradas podrían por lo menos pedir perdón. Deben pedir perdón a todos nosotros porque hoy todos somos Bolivia”.

Varios presidentes de América Latina dieron su respaldo a Bolivia y Nicolás Maduro (der.) ofreció asilo a Snowden.

Aunque la resolución muestra disgusto de parte de los países latinoamericanos, no tiene mucho filo. Pero según Michael Schifter, presidente del centro de investigación basado en Washington Diálogo Interamericano, lo que pasó con el avión del presidente Morales fue inexplicable e inaceptable y había que expresarlo, ventilarlo y denunciarlo.

Sin embargo, Schifter no cree que el disgusto vaya a tener grandes implicaciones y consecuencias en la relación entre los bloques.

Por el momento lo que esta por verse son las repercusiones que esto tendrá sobre el futuro del exanalista de la CIA, Edward Snowden, todavía estancado en el área de tránsito del aeropuerto de Moscú a medida que se achican sus opciones de asilo político.

Michael Schifter indicó a BBC Mundo que lo que le pasó al presidente Morales generó una reacción muy fuerte de la mayoría de los países en la región, incluyendo Venezuela, lo que explica por qué concedió asilo político a Snowden.