CONSULTORÍA ECONÓMICA

Burocracia excesiva, costosa e ineficiente

Julio A. Millán B.

La burocracia entendida como el conjunto de servidores y funcionarios públicos es tan necesaria para el funcionamiento de cualquier país como lo son los trabajadores de una empresa. Pero al mismo tiempo puede ser ineficiente si se vuelve onerosa, por excesiva en número y costo; ello sucede cuando se contrata a más personal del que se requiere.

Un ejemplo de ello son algunos países latinoamericanos como México, Venezuela y Argentina, en donde la burocracia ha crecido significativamente. México ronda los 8 millones de burócratas, y Venezuela y Argentina están cerca de los 3 millones.  Por su parte, países más avanzados tienen menos trabajadores públicos; casos a destacar son los de Estados Unidos que cuenta con alrededor de 2.2 millones de empleados públicos y España que tiene 2.5 millones.

En México, en los últimos sexenios el número y costo de los burócratas se ha incrementado de manera significativa no sólo en el Poder Ejecutivo federal,  sino también en los estados y municipios y los poderes Legislativo y Judicial. Según el más reciente Informe de Gobierno, entre 2000 y 2012, el gasto devengado en servicios personales en todos los órdenes y niveles de gobierno creció 141.6% en términos nominales; en lo referente a las entidades federativas y los municipios el gasto creció 152 % en el mismo periodo; y, en los llamados Ramos Autónomos que incluyen los poderes Judicial y Legislativo, así como el IFE y la CNDH, creció 283.7% en los mismos términos.

Algunos estudios que se han realizado sobre las finanzas públicas de los estados muestran que siete de cada diez pesos de los presupuestos estatales se gastan en nómina, mientras que sólo los tres pesos restantes se destinan a obras de infraestructura, materiales y subsidios, entre otros. Cabe señalar que la burocracia estatal no sólo incluye a los oficinistas, sino también a los maestros, personal de salud y de seguridad pública.

Ahora bien, ¿una burocracia excesiva y costosa puede dañar la economía del país?, sin duda que sí. Puede volverlo menos competitivo que otros, si ese exceso se refleja en un mayor número de trámites o mayor inversión en tiempo y dinero, amén de mayores recursos destinados a agilizarlos. Un ejemplo de ello es Reporte Global de Competitividad del Foro Económico Mundial en donde nuestro país se localiza en el lugar 81 de 144 en pagos irregulares y sobornos, y 97 en el caso de la carga de la regulación gubernamental. La ineficiencia y corrupción generalmente son producto del papeleo, la rigidez, las formalidades innecesarias y en muchos casos la solicitud de cohecho para agilizar los trámites.

La reforma del Estado que tanto se ha manoseado en los últimos años también aborda la burocracia excesiva, en su mayoría costosa e ineficiente.