Patricia Gutiérrez-Otero
En México se lee poco. Los jóvenes de las zonas urbanas están literalmente clavados en los gadgets o en otros videojuegos. Sin embargo, sorprende que aún hay jóvenes preparatorianos que escriben, y que escriben bien.
La Universidad Iberoamericana, a través de la Coordinación de Literatura y Filosofía que se ocupa de la Maestría de Letras Iberoamericanas —con gran reconocimiento en la región— y de la Licenciatura en Literatura y Filosofía lanzó en el 2012 su Primer Concurso de Cuento, a nivel de las preparatorias de la República Mexicana: se recibieron ochenta cuentos, que inmediatamente se publicaron en la revista digital La Hormega, y que ahora la Universidad imprimió bajo su sello con el título de Six pack de cuentos y presentó durante la entrega de premios del Segundo Concurso de Cuento de la Universidad Iberoamericana Puebla 2013, en el que se recibieron casi sesenta cuentos. A diferencia del primer concurso en el que la mayoría de los premiados y de las menciones honoríficas fueron chicos (salvo el primer premio); en este caso, el único varón recibió la mención honorífica y las chicas los premios tras largos debates del jurado integrado por Alejandro Badillo, José Sánchez Carbó y Ricardo Cartas.
Algunos relatos de Six pack de cuentos tiene un rasgo en común: la violencia. Trata de personas, engaño, prostitución, asesinato, pero solidaridad y una final liberación en un muy bien trabado cuento “Chocolate”, de Irma Salas Sigüenza; rechazo, robos, huídas y un tiempo que se repite hasta redimirse en el cuento “Tiempo, luces e infinito”, de Israel Lombardero Juárez; en el cuento “En el esqueleto de la memoria quedaron los huesos perfumados”, de Uriel Pérez Meléndez, una delicada prosa poética describe el rudo, cruel y sórdido mundo de una vecindad con sus pasiones ligadas con incestos y crímenes; “Factor foráneo”, de Brandón Amir Estrada Cerón es un cuento más juguetón de adolescentes de barrio que tienen sexo con niñas de un colegio pudiente, rubiecitas y acicaladas, donde la madre superior sirve de alcahueta. “Literalmente”, de Marcos Salas López, juega con la Ciencia Ficción o con el terror de una manera lúdica cuando su personaje penetra en la vida de la familia de la muerte como prometido de la hija.
El denominador común es la frescura de plumas jóvenes que se ensayan y se inventan en el mundo en el que les tocó vivir. Los autores de este certamen provienen de mundos diferentes, de escuelas públicas y privadas, de familias de clase media o de familias trabajadoras. Para todos, escribir no es un divertimento, es una pasión. Algunos podrán estudiar; otros no; algunos publicarán; otros no. A todos les deseamos que su daimon los posea.
Además, exigimos que se cumplan los acuerdos de San Andrés; que las autoridades gubernamentales obedezcan al pueblo y que el pueblo haga que obedezcan; que se respeten los territorios de las comunidades indígenas, que se impidan los transgénicos en el país, las concesiones a mineras a cielo abierto; la ley energética; el IVA a alimentos y medicinas…

