Los seguidores de Celia Cruz podrán visitar su mausoleo en el condado de El Bronx, en Nueva York, al conmemorarse el décimo aniversario de la muerte de la “reina de la salsa”, una década en que se han visto privados de su inigualable voz, su energía y de su “Azúcar” con los que provocó furor.

La Guarachera de Cuba fue sepultada en el antiguo cementerio Woodlawn, declarado patrimonio histórico en 2012, tras su muerte el 16 de julio de 2003 al perder su batalla contra el cáncer, y tres años y medio más tarde fue enterrada junto a ella su “cabecita de algodón”, como llamaba a su esposo, Pedro Knight.

Cruz había elegido como su morada final el Woodlawn, donde descansan los retos de otros famosos como el trompetista Miles Davis, el editor Joseph Pulitzer, conocido por los premios que llevan su nombre, y el pianista Duke Ellington, y hoy estará abierto entre diez de la mañana y cuatro de la tarde, según informó Omer Pardillo, presidente de la Fundación Celia Cruz y ejecutor del testamento y del legado de la intérprete.

El mausoleo ha sido un lugar visitado frecuentemente por los seguidores de la guarachera, que le dejan flores, mensajes y hasta un pastel en el pasado aniversario de su cumpleaños.

“Celia fue como familia para mí y en esos diez años no ha aparecido nadie que se le acerque y creo que nunca lo habrá”, dijo a Efe el músico y cantautor Willie Colón, con quien la cantante grabó tres discos, el primero de ellos, “Solamente ellos pudieron hacer este disco”, a inicios de la década de 1970.

Los otros dos discos juntos fueron “Celia y Willie” y “The Winners”, además de que ambos compartieron escenarios con la legendaria Fania All Stars.

La intérprete de “Bemba colorá”, “La negra tiene tumbao” y “Guantanamera”, entre otros muchos éxitos, fue admirada por muchos de sus compañeros músicos y fue un ejemplo a seguir para muchos que desarrollaban su carrera cuando la cubana se había dado a conocer.

El salsero puertorriqueño Domingo Quiñones recordó que uno de los primeros discos que escuchó y que lo hicieron “enamorar de la música” fue “Celia y Johnny” (1974), de Celia Cruz y el músico y compositor dominicano Johnny Pacheco.

Enfatizó que temas como “Cúcala” y “Tus paisajes” le hicieron admirar el género cubano del son montuno y luego indagar más sobre la música cubana.

El artista boricua resaltó que la Fania All Stars, conocida por muchos como la orquesta de salsa de mayor éxito en la historia, no hubiera tenido tanto impacto si no fuera por la inclusión de Cruz.