El Colegio de la Frontera Norte presentó el reporte del “Diálogo Binacional sobre Migrantes Mexicanos en Estados Unidos y México. Vulnerabilidad y salud” el cual se llevó a cabo en colaboración con el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores de Antropología Social (CIESAS) y la Georgetown University.

Después de la introducción del Dr. René Zenteno, investigador de El Colef y organizador del evento, participó el Dr. Agustín Escobar Latapí, quien planteó cuales fueron los cambios de enfoque para este reporte. Se analizó la población que retornó a México y la responsabilidad de la política pública, así como las condiciones de bienestar y vulnerabilidad en su retorno. En total, en este proyecto participaron 28 investigadores de diferentes disciplinas.

Sobre la dinámica demográfica, el Dr. Escobar aclaró que el desplome en el flujo migratorio se dio a partir del 2007 y 2008: “Las proyecciones coinciden en que había un alentamiento en el flujo” pero no se predijo que habría una caída dramática de la movilidad, sin embargo, esto aumenta la estabilidad de la población. Asimismo, en México aumentó la población de retorno. En el 2000 regresaron 230,000 migrantes, mientras que el 2010 fueron 980,000. El investigador aclara que: “la reincorporación en México es motivo de análisis”. Además incluyó que del año 2000 al 2010 la población mexicana nacida en Estados Unidos se duplicó. “Ninguna otra zona de este país tiene tanta población como la zona fronteriza”.

Sin embargo, las políticas de migración resultaron contraproducentes, pues las amenazas de inspección no llevaron a los migrantes a regresar, sino a cambiar de trabajo, generalmente a uno con peores condiciones laborales, es decir, “se vuelven más clandestinos”.

La vida clandestina de los migrantes y el constante riesgo de deportación los lleva a “vivir en el temor, y esto está afectando a la siguiente generación”, afirmó el Dr. Escobar. Los indocumentados son claramente excluidos de programas sociales en Estados Unidos y, tras 10 años de exclusión, la reforma migratoria no garantiza su integración social. Este problema se acrecienta con la falta de mecanismos de consulta binacional de Estados Unidos, pues para resolverlos hace falta adquirir conocimientos en inglés y en materia cívica.

A continuación le siguió la participación del Dr. Miguel Ángel González-Block, del Instituto Nacional de Salud Pública, quien presentó el reporte introduciendo los datos del incremento de migración de retorno, la cual: “se da principalmente por motivos de salud”. Se destacan los problemas de salud mental, estrés agudo y violencia intrafamiliar entre jóvenes, y depresión y ansiedad entre mujeres, ambos grupos de alta vulnerabilidad ante el abuso de alcohol y drogas. Incluso existe una gran vulnerabilidad a infecciones de transmisión sexual.

Los problemas en el tránsito de migrantes son: el estrés agudo, abuso sexual, traumatismo y picaduras de animales ponzoñosos. Además: “se llevan a cabo nuevas formas de violencia asociadas al crimen organizado”.

Entre los migrantes mexicanos, las enfermedades de mayor prevalencia son la depresión, diabetes, VIH, accidentes ocupacionales y discapacidad en edad avanzada. Los que llevan mayor tiempo en EE. UU. pueden presentar una aculturación negativa en hábitos no saludables y en un incremento de enfermedades crónicas, mientras que una aculturación positiva se refleja con menos incidencia de problemas mentales y una mayor actividad física. Y las condiciones de salud mexicana en Estados Unidos tiende a empeorar. Los migrantes que retornan están ligeramente menos saludables que los que no emigraron y que los que permanecieron en EE. UU.: “Esto deja ver la responsabilidad que tiene México de promover la protección de salud”.

Estados Unidos es uno de los países con el servicio de salud más caro del mundo. El seguro médico es, pues, la primera prestación social. Más del 50% de los migrantes de edad avanzada que retornan no tienen seguro médico. Mientras que en los grupos de edad de 15-29 años se trata de hasta el 75%, “los migrantes en EE. UU. tienen menor acceso a la atención médica de calidad”, afirma el Dr. González-Block. Esto se debe principalmente a su bajo nivel económico, la falta de documentación, el trabajo informal, el alto costo del servicio de salud, la carencia de un seguro médico y la no elegibilidad para programas sociales y gubernamentales.

A pesar de que: “falta una participación mucho más marcada del gobierno federal”, se resalta el esfuerzo de cobertura que ha realizado el Seguro Popular. Otros programas de salud han surgido en el país tanto de carácter binacional como de apoyo consular, sin embargo no logran un alcance significativo entre migrantes por falta de información.

Actualmente la migración del retorno consta de 250,000 cruces mensuales de San Diego a Tijuana por motivos de salud. En Estados Unidos 2,100 migrantes son atendidos anualmente, mientras que 3,400 atienden a hospitales de la frontera. Del 2% al 20% de la demanda hospitalaria de los migrantes está siendo satisfecha. Entre más tiempo lleva de residencia un mexicano en EE. UU., tiene mas posibilidades de acceso a servicios de salud.

Las remesas también tienen un papel importante en materia de salud: Un 31% de su total se utiliza en este servicio. “Hay disponibilidad y disposición a pagar por seguros binacionales de salud poniendo especial atención en bajo costo y alta calidad”. Para concluir, el Dr. Ángel González-Block, propone mejorar la cobertura de salud en México, mejorar las bases de información para mejorar al mismo tiempo estos programas,  la prevención y atención a enfermedades crónicas y mentales y, sobre todo, formular políticas de amplio alcance.