La formación de trombos en viajes largos puede iniciarse en cualquier desplazamiento en el que el viajero esté más de 2.5 horas inmovilizado, sea en avión (independientemente de la clase en la que vuele) sea coche, tren o cualquier otro medio de transporte.
La trombosis del viajero es una patología venosa que afecta al tres por ciento de los viajeros sanos que realizan vuelos de más de 4 horas de duración, lo que significa que uno de cada seis mil viajeros sanos se ve afectado, según datos de la Organización Mundial de la salud.
La trombosis se genera debido ala ralentización del entorno venoso como consecuencia de la inmovilización de la bomba muscular de las piernas, “que está la mayoría de tiempo inactiva en los viajes largos”. Esto da lugar en ocasiones al comienzo de los procesos naturales de coagulación de la sangre en las venas de las piernas y que, en el peor de los casos pude desembocar en la formación de trombos.
El resultado puede llegar con manifestaciones que varían desde molestias leves como edema, entumecimiento, hormigueo en miembros y cansancio en general, hasta otras mas graves, como una tromboflebitis de la pierna, e incluso, en los peores casos, un tromboembolismo pulmonar, como consecuencia final de este proceso”.
Es recomendable realizar ejercicios de movilización de las piernas a través de ejercicios de flexo-extensión durante algunos minutos cada hora para prevenir en la medida de lo posible una trombosis, así como consultar con su médico las medidas necesarias para evitar una manifestación ya sea leve o grave.
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