Ariel Castro, el llamado “monstruo de Cleveland”, se declaró culpable y aceptó un acuerdo con la Fiscalía para no ser condenado a pena de muerte. El enfrentaba 977 cargos por secuestrar y violar a Amanda Berry, Gina DeJesus, y Michelle Knight, además de Jocelyn, la hija de seis años que tuvo con Berry durante una década que las mantuvo secuestradas en Cleveland, Ohio.
La corte, sin presencia de las víctimas, fue enfática en que “el caso se ha investigado suficiente” y que no era necesario ahondar más en los detalles para evitar afectar la integridad de los causantes.
Los abogados del “monstruo de Cleveland” alegaron que su cliente fue víctima de abuso sexual y por eso pidió que se tuviera en cuenta el antecedente para entender la conducta de Castro.
Por otro lado, los familiares de las secuestradas agradecieron a la justicia y a la sociedad por estar pendientes del caso, aunque pidieron respetar su privacidad y que dejen de hablar del tema. Además, reiteraron el perdón a Castro y lamentaron que su familia también estuviera envuelta en el caso.
Redacción/she
