Este viernes, apenas después de que el Instituto Nacional de Estadística  Geografía (Inegi) anunció el aumento anual del desempleo en México en julio pasado, de 5.02 a 5.12%, el Banco de México (Banxico) informó que el descenso de las remesas familiares a México continuó durante el segundo trimestre de 2013 al registrar una baja de 9.1% respecto a abril-junio del año previo y, además, las exportaciones redujeron su ritmo de expansión.

El banco central planteó que los recursos por remesas familiares en julio sumaron 5 mil 881 millones de dólares, que se originaron de 19.8 millones de transferencias, con un valor promedio por remesa de 296 dólares.

En su reporte de Balanza de Pagos, el instituto central destacó que las remesas son el principal rubro de la cuenta de transferencias, que durante el segundo trimestre de 2013, mostró un superávit de 5 mil 938 millones de dólares.

En dicho documento del Banxico también se destaca que la cuenta corriente de la balanza de pagos registró un saldo deficitario de 6 mil 008 millones de dólares en el segundo trimestre de 2013, monto que se derivó de la combinación de déficits en la balanza de bienes y servicios (2 mil 706 millones de dólares) y en la de renta (9 mil 240 millones de dólares), y de un superávit en la balanza de transferencias (5 mil 938 millones de dólares).

Banxico refiere que en un entorno de relativamente bajo crecimiento de la actividad y comercio mundial observado en el segundo trimestre de 2013 condujo a una disminución en el ritmo de expansión de las exportaciones de México.

Esto, agrega, en un contexto de una desaceleración al parecer más moderada de las importaciones, se tradujo en una ampliación del déficit de la cuenta corriente en comparación con el mismo periodo del año previo.

Además, señala, la percepción de que en un futuro próximo podría darse una disminución en el ritmo de compra de activos por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos dio lugar a incrementos generalizados, de acuerdo al sitio digital Sin embargo.mx, en México y en otras economías, de las tasas de interés de mediano y largo plazo, así como a una reducción concomitante de los precios de los activos que pagan dichas tasas.