Según datos de experimentos, publicados en la revista Hepatology, un consumo equivalente a cuatro tazas de café o té diarias puede ser beneficioso para prevenir la progresión de hígado graso .
Un equipo internacional de investigadores liderados por Paul Yen y Rohit Sinha, de la Universidad de Duke, Estados Unidos, han llevado a cabo diversos experimentos en cultivos celulares y en ratones para comprobar como reaccionaban en presencia de la cafeína las grasas almacenadas en las células hepáticas de estos roedores que habían sido alimentados con una dieta rica en grasa.
“Este es el primer estudio que ofrece el mecanismo detallado de la acción de la cafeína en los lípidos del hígado y los resultados son muy interesantes”, explica en un comunicado Yen. “El café y el té se consumen con mucha frecuencia y la idea que puedan ser terapéuticos, especialmente desde que han ido ganándose una reputación de ser “malos” para la salud, es especialmente reveladora”, señala.
Estos investigadores señalan en su estudio que los datos podrán conducir al desarrollo de fármacos que actúen como la cafeína, con sus propiedades terapéuticas pero sin los efectos habituales. Podrá servir como un punto de partida para estudios que evalúen todos, los beneficios de la cafeína en el cuerpo humano.
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