Susana Hernández Espíndola

En su libro El ocaso del periodismo, publicado en diciembre de 1997, José Luis Martínez Albertos, catedrático emérito en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, España, ya vaticinaba que el fin de la era de los periódicos se iba a producir en el año 2020.

Reportero, columnista y director en varios periódicos de diversas ciudades españolas, así como profesor en las Universidades de Navarra, Autónoma de Barcelona y en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, además de profesor visitante en universidades de México, Colombia, Ecuador, Venezuela y Perú, Martínez Albertos sabía de lo que hablaba, al sentenciar: “con la ayuda de las nuevas tecnologías (Internet), se está preparando algo nuevo que pueda superar con ventajas el modelo de periodismo que nosotros estamos viviendo todavía”.

El anuncio del lunes 5 de agosto sobre la venta del periódico estadounidense The Washington Post al gurú de internet, Jeffrey Bezos, fundador y presidente ejecutivo de la empresa de comercio electrónico Amazon.com, basada en Seattle, Washington, muestra que la teoría del periodista español se está cumpliendo y, de manera similar a lo que sucedió con los dinosaurios, se está iniciando la extinción de los periódicos y de otros medios impresos, directamente en las fauces de la red global.

Fundado en 1887, con un tiraje en los últimos años de poco más de 515 mil ejemplares diarios y de 730 mil los domingos, quizás el mayor éxito en la historia de The Washington Post fue el destape, en 1972, y cobertura del escándalo de Watergate, que terminó con la renuncia del presidente Richard Nixon, dos años más tarde.

FOTO 1

A pesar de su gran prestigio y autoridad, acumulados al paso de las cuatro generaciones de administración de la familia Graham, dueña del diario, el Post no pudo abstraerse de la crisis que desde el 2008 afecta a los periódicos de Estados Unidos, con la disminución de las ventas de ejemplares impresos, la merma de las rentas publicitarias y la desbandada de lectores hacia Internet, donde en uno dos meses más tendrá su nuevo nicho.

Según se ha publicado en el Post, la venta del periódico obedece, de manera directa, a sus problemas financieros, traducidos en la caída de los ingresos por explotación del 44 por ciento en los últimos seis meses, y a la disminución de la circulación del periódico en papel, que ha sido, en los últimos 12 meses, de 7 por ciento, aunque su portal en la web es de las páginas informativas más populares.

La venta del diario era un paso «impensable», tanto para los trabajadores como para los miembros de la familia Graham, pero se convirtió en “inevitable”, indicó la junta directiva.

FOTO 2

2008, el principio del fin

Aunque los diarios estadunidenses The Chicago Tribune y San José Mercury Center fueron los primeros en reproducir sus páginas en American On Line (AOL), en 1992 y 1993, respectivamente, a partir de 1994 la red experimentó un boom y muchos periódicos como The New York Times, The Washington Post, Los Angeles Times, Newsday, USA Today y The Examiner comenzaron a ofrecerse por Internet. No obstante, señala Uriel Caballero González, profesor e investigador del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Ciudad de México, “sin tomar en cuenta las características propias del medio, como la interactividad y la posibilidad de actualizar la información durante el día”.

En México las primeras ediciones de periódicos en Internet aparecieron en 1995. La Jornada fue subida a la red el 6 de febrero de 1995 y, dos meses después, el diario Reforma.

El primer periódico que nació totalmente digital, fue el Atlantic Highlands Herald, de Nueva Jersey, en 1999, seguido, al año siguiente, por el semanario británico Southport Reporter.

Con el paso del tiempo, el formato rígido de los periódicos impresos comenzó a transformarse en la red, al tiempo que quedaba atrás el esquema temporal de renovar las noticias cada veinticuatro horas. Junto con la información casi al momento, los diarios digitales desarrollaron también un lenguaje propio que los despegó más de sus contrapartes impresas.

Luego de cien años en el mercado, el prestigioso The Christian Science Monitor, de Boston, decidió, a fines de 2008, dejar de publicar su edición diaria y migrar completamente a Internet, dejando sólo una versión tipo revista en papel los fines de semana.

Y es que en ese año comenzó el verdadero colapso de la prensa impresa.

Tras el anuncio del grupo Tribune, propietario de los prestigiosos diarios The Chicago Tribune y Los Ángeles Times, en el sentido de que se ponía bajo la protección de la Ley de Quiebras, y de las medidas de austeridad en la agencia de prensa estadounidense Associated Press (AP), en diciembre de ese 2008 el propio Donald Graham, presidente de la Washington Post Company, advirtió que el modelo económico de la prensa escrita ya no funcionaba debido a los problemas que estaban sufriendo los medios impresos.

“El Washington Post y Newsweek perderán dinero en 2008”, anunció Graham, quien indicó que “será un desafío para nosotros demostrar algún progreso en un clima muy difícil para la publicidad en 2009”.

Según el Buró de Auditoría de Circulaciones de la prensa, el tiraje de los 507 cotidianos estadounidenses cayó en 4.6 por ciento en seis meses, con 38 millones de ejemplares vendidos de promedio de marzo a septiembre, en lugar de los 40 millones vendidos en 2007.

Solo USA Today, del grupo Gannett, y The Wall Street Journal, del magnate de la prensa Rupert Murdoch, alcanzaron a resistir, obteniendo modestas ganancias de 0.01 por ciento de lectores.

A su vez, la Asociación Nacional de Periódicos Estadunidenses (NAA, por sus siglas en inglés) advirtió que los ingresos publicitarios de la prensa habían caído 18.1 por ciento en el último trimestre, el sexto trimestre consecutivo de baja.

A pesar de que por esas fechas, la publicidad en línea aumentó, los ingresos obtenidos de Internet no sobrepasaron el 15 por ciento del total de ningún gran diario de la Unión Americana.

FOTO 3

El medio de los jóvenes

Por si fuera poco, el Centro de Investigación Pew, basado en Washington y dedicado a la recopilación de información sobre problemáticas, actitudes y tendencias que caracterizan a los Estados Unidos y el mundo, fue el primer organismo que advirtió que se estaba perfilando un cambio real en el negocio de la información.

Los resultados de una encuesta realizada en diciembre de aquel 2008 revelaron que la Internet se convirtió en el segundo medio de comunicación estadounidense, superando a la prensa escrita como fuente de información. Cerca del 40 por ciento de los ciudadanos encuestados declararon que utilizaban Internet para estar informados, mientras que el 35 por ciento prefería leer el periódico.

Estas cifras significaron un aumento de 16 puntos respecto al uso de Internet, con relación a 2007, en tanto que los periódicos registraron una merma de lectores durante el mismo periodo.

Aunque la televisión se mantuvo como el principal medio de comunicación, con un 70 por ciento de aprobación por parte de los encuestados, resulta que seis de cada diez estadounidenses menores de 30 años, preferían en aquel momento informarse a través de Internet.

FOTO 4

Crisis agudizada

La crisis de los periódicos se agudizó en 2012, acosando principalmente, a The Washington Post. En febrero de ese año, el diario abrió su décima convocatoria de la década para que algunos de sus periodistas renunciaran voluntariamente a cambio de una compensación.

El mediador legal de la publicación, Patrick Pexton, indicó en su cuenta de Twitter que un máximo de 48 personas, es decir, cerca de 8 por ciento de los efectivos de la redacción, podrían beneficiarse con el plan.

El grupo de The Washington Post había anunciado en noviembre de 2011 que sus ingresos por publicidad se desplomaron 29 por ciento en el tercer trimestre de ese año, a 57.6 millones de dólares.

A su vez, los ingresos de los sitios WashingtonPost.com y Slate.com cayeron 14 por ciento, a 23.3 millones de dólares.

Para agravar el panorama, el tiraje promedio por día del diario fue de 518 mil 700 ejemplares en los primeros nueve meses de 2011 y los domingos de 736 mil 800.

En total secreto, entre marzo y abril de este 2013 se llevaron a cabo las negociaciones entre The Washington Post y el equipo de Benzos y, tras un receso, se retomaron a mediados de julio, pactando, a principios de agosto, que en 60 días la venta del periódico será efectiva.

Bezos, quien compró el Post y sus empresas por 250 millones de dólares, dijo esta semana, en una carta a los empleados del medio, que el periódico tenía que cambiar con o sin nuevo dueño: “La Internet está transformando casi todos los elementos del negocio de la información: acortando los ciclos de las noticias, erosionando las largamente confiables fuentes de ingresos, y permitiendo nuevos tipos de competencia, algunos de los que implican nada o muy poco costo en la recopilación de noticias. No hay ningún mapa, de manera que trazar un camino por delante no será fácil. Tendremos que inventar, lo que significa que tendremos que experimentar. Nuestra piedra de toque serán los lectores y la comprensión de lo que les interesa –trátese del gobierno, de líderes locales, de la apertura de restaurantes, de grupos de Scouts, de empresas, de organizaciones benéficas, de los gobernadores, de los deportes- y trabajando, desde ahí, hacia atrás”.

FOTO 5

La Dama Gris, en malos pasos

Probablemente, la venta de The Washington Post sea la puerta para el retiro de las ediciones impresas de otros medios que también están en crisis.

En un análisis sobre los signos de lo que considera el ocaso del diario The New York Times, el periodista peruano Sergio Paz Murga escribió que las redes sociales como Twitter y Facebook están haciendo de plataformas informativas –no muy confiables– pero sí gratis, algo fundamental, en tiempos de crisis financiera, lo que produce una volatilidad de los lectores-clientes-consumidores muy alta cuando se trata de buscar información.

En su análisis de principios de 2012, el columnista indicaba que la “Dama Gris”, como le dicen a The New York Times, enfrentaba desde hacía más de cinco años el enorme impacto de la redes sociales en el mercado editorial norteamericano, el cual mermaba el número de sus lectores tradicionales.

“El diario –citó Paz- cerró el 2011 con pérdidas por 40 millones de dólares y poco más de 800 mil  lectores diarios de su plataforma impresa, muy lejos de los dos millones en promedio que tenía a finales de los noventa”.

Debido a una deuda de casi mil millones de dólares y una crisis de liquidez por menores ingresos en publicidad, el periódico había vendido, en 2010, por 225 millones, 21 pisos del rascacielos de Renzo Piano, donde se había trasladado dos años antes, pagando más del doble: 600 millones dólares.

En ese tiempo también tuvo que pedir un préstamo por 250 millones de dólares al magnate mexicano, Carlos Slim, y decidió vender 16 periódicos locales por 143 millones.

Sin embargo, para 2011 la empresa editora aún se hallaba de capa caída y desde entonces puso en marcha la venta gradual de sus contenidos en Internet a través de un sistema llamado “freemium”.

Según esa plataforma, los lectores del periódico pueden leer gratuitamente hasta 20 artículos por mes, pero deben pagar entre  15 y  35 dólares para acceder a material exclusivo.

Pese a que la versión digital del periódico contaba hasta ese año con más de 390 mil suscriptores, lo que la hacía la segunda página web detrás de The Wall Street Journal, que tenía 537mil 469 seguidores,  sus pérdidas por 40 millones dejaron en claro que la supervivencia impresa de The New York Times podría también estar amenazada.

Los niños de Internet

Si bien, periódicos tan importantes como El País aseguran que el diario impreso “sigue teniendo las ventajas necesarias para no lograr desaparecer por completo”, el prestigiado periodista norteamericano, Jeff Jarvis, quien conduce los miércoles el programa en línea “Esta Semana en Google”, concuerda con José Luis Martínez Albertos en que 2020 será el plazo fatal de las ediciones impresas.

Citando a Jeffrey Cole, otro especialista del Centro para el Futuro Digital de la Escuela de Annenberg, de la Universidad del Sur de California, Jarvis indica que los jóvenes que en 2020 tendrán entre 25 y 38 años de edad, “nunca habrán leído un periódico de papel”.