Susana Hernández Espíndola

Este 16 de agosto, se cumplen 35 años de la desaparición física del rey del Rock, Elvis Presley, ícono inmortal de la cultura del siglo XX.

Idolo de la juventud en los años cincuenta y sesenta, nadie cantaba ni movía las caderas como Elvis.

Nacido el 8 de enero de 1935 en Tupelo, Misisipí, Estados Unidos, este joven de ojos melancólicos tuvo una infancia de apego a su madre.

A los 13 años, y tras el cambio de la residencia familiar a Memphis, Tennesee, Elvis empezó a desarrollar un gran interés por el blues, pero, en realidad, dominaba muchos estilos.

Inició su carrera artística en 1954, cobijado por el dueño de Sun Records, Sam Phillips, quien trató de aprovechar la magnífica voz del muchacho para expandir la música negra.

Junto con el guitarrista Scotty Moore y el contrabajista Bill Black, y después con el baterista D. J. Fontana, Elvis fue uno de los creadores del rockabilly, un estilo que fusiona la música country y el rhythm and blues.

El éxito para el carismático Elvis llegó en 1956, año en el que grabó para la disquera RCA y logró ventas millonarias con la canción «El hotel de los corazones rotos», que le dio su primer disco de oro.

Pronto, tras sus apariciones en la televisión, con su largas patillas y su copete envaselinado, Elvis se convirtió en la figura principal del popular rock and roll.

La carrera de Presley en el cine, se inició con la película “Amame tiernamente”, pero de forma paralela a su ascenso a la fama mundial, sectores conservadores se le opusieron y lo tildaron de pervertido e inmoral.

Y es que el impacto de su célebre movimiento de cadera, fue tan fuerte, que el cantante recibió el apodo de Elvis, la Pelvis.

En marzo de 1957, Elvis compró la mansión Graceland, en Memphis, que con el tiempo se convertiría en un lugar de peregrinaje para sus incontables admiradores.

En 1958, año en que sufrió la irreparable pérdida de su madre y en la cima de su carrera, Elvis hizo su servicio militar y se marchó a Alemania.

Regresó a su país en marzo de 1960, transformado, con la chica a la que amaba, y un hábito por las pastillas para dormir.

Durante más de una década, Elvis filmó películas, realizó presentaciones en directo en Las Vegas y llevó a cabo diversas giras.

Pero el consumo excesivo de medicamentos, lo llevó de la depresión a la esquizofrenia, de la melancolía a la hiperactividad, de la amabilidad a la ira y de la lucidez a la incoherencia.

Con más de 115 kilos de peso, Elvis se mantuvo, finalmente, aislado del mundo en la mansión Graceland.

Fue así que el martes 16 de agosto de 1977, a las 2:20 de la tarde, el manager y administrador del Rey del Rock lo encontró muerto, en el suelo de su baño.

Su voz versátil y su éxito en los géneros: pop, country, balada, gospel y blues, consagraron a Elvis Presley como el solista con mayores ventas en la historia de la música popular.