“La población los ve como una amenaza a la seguridad ciudadana, a los servicios públicos y sociales y una amenaza a la cohesión nacional…”
(Dr. Joaquín Arango, Universidad Complutense de Madrid)
El Colef llevó a cabo la conferencia “Europa: la inmigración en tiempos turbulentos”, el día 20 de agosto, presentada por el Dr. Joaquín Arango, académico de la Universidad Complutense de Madrid.
“No es algo que trabaje diariamente, es algo que vivo”. Fue la manera en que introdujo su tema para hablar de la relación entre países europeos sobre la migración, dificultada principalmente por la crisis económica.
“Europa vive tiempos turbulentos”. Llevando el desempleo a una tasa estrepitosa, esta crisis “… golpea de una manera especialmente intensa a los migrantes”.
Aclaró que no todos los malestares sociales en Europa se deben a ésta, “pero es el mismo centro de las turbulencias”. Los servicios sociales se desmoronan generando tasas de desempleos superiores al 30%. El número de personas en centros de detención alcanza cuotas “de verdadera gravedad”. Y todo esto presentado mayormente en Grecia.
Dejando eso de lado, “la relación de los países europeos en cuanto a la migración no responde directamente a la crisis sino que tiene tendencias de fondo”. En general, una relación difícil, explicó. Una de sus razones es la falta de migrantes en ciudades altamente envejecidas (escasez de fuerza de trabajo y de mano de obra) y otra las institucionales, es decir, “nuestros sistemas educativos no producen los suficientes profesionales”; los migrantes son demandados por economías basadas en el conocimiento, dependientes de profesionales generados por otros países. Además se presentan reticencias y reservas a que se instaure la libre circulación de trabajadores entre el este y el oeste de Europa.
La población a su vez, explicó, se muestra reacia a aceptar la inmigración. Al mismo tiempo, a nivel gubernamental, existe una persistente negativa de aceptarse como receptores de migración. Las instituciones deciden no cambiar de expectativas en cuanto a la migración, provocando paradigmas sucesivos: guestworkers, inmigración cero, inmigración escogida vs. inmigración padecida, y el cierre de fronteras.
La restricción del flujo de trabajadores “contribuyó a que la inmigración pasara a ser vista como no-querida”. Así, “esto deparó en ambientes crecientemente hostiles” afirmó el investigador. Consecuentemente el tema de inmigración se convirtió en el centro de la arena política. “La inmigración se está convirtiendo en un asunto societal”, es decir, que afecta la sociedad entera. La resistencia a la plurietnicidad y la multiculturalidad está encontrando grandes obstáculos.
El Dr. Joaquín Arango encuentra ciertas tendencias de fondo, entre ellas, la aguda politización de la cuestión migratoria. “La población los ve como una amenaza a la seguridad ciudadana, a los servicios públicos y sociales y un amenaza a la cohesión nacional”. Asimismo, los asuntos relacionados a la migración son tomados con tintes populistas y sensacionalistas.
En Dinamarca, Italia, Alemania, Holanda y Austria, partidos de extrema derecha adquieren mayor favoritismo por su posición frente a la inmigración. “Dichos partidos capitalizan los sentimientos antimigrantes y los maximizan”.
Otra tendencia es la estigmatización de la inmigración irregular (y de los demandantes de asilo y refugiados). “Muchos estados están embarcados en una auténtica guerra contra los migrantes” teniendo de vanguardia a Reino Unido.
Al mismo tiempo, hay una creciente islamofobia, la cual “constituye un combustible esencial para los movimientos de extrema derecha”. Existe también una securitización de la inmigración, es decir, una tendencia a juzgar, examinar y analizar la realidad desde el punto de vista referente a la cuestión de seguridad.
Para concluir, agregó que estas tendencias se acentúan bajo una mentalidad neo-cosmopolita. Hay un déficit de integración en un contexto turbulento que se deriva del modelo social europeo respecto a su concepción de ciudadanía.
“No cabe minusvalorar la influencia de la crisis, los síntomas reflejan problemas de fondo que la preceden”. Hay razones que se extienden y endurecen la insatisfacción con el multiculturalismo. Sin embargo, frenar la entrada de migrantes es imposible. Las sociedades europeas son cada vez más diversas. “Esta tensión aumenta el populismo, el nacionalismo y tensiones que le derivan, ante un futuro nada prometedor”.
