GARBANZOS DE A LIBRO

Lo recuerda su viuda Joy Laville

 

Marco Aurelio Carballo

La pintora inglesa Joy Laville recordó al cumplirse 30 años de la muerte de su esposo, el escritor mexicano y guanajuatense Jorge Ibargüengoitia (1928-1983), que convivieron a gusto mientras trabajaban cada uno en su estudio, ella pintando y él escribiendo, de diez y media de la mañana a dos de la tarde. Dijo que poco antes de la comida, él iba al estudio de ella a decirle que había llegado “la hora del tequilín”. Luego  del aperitivo y de la comida ambos acostumbraban recostarse para dormir la siesta. Sin embargo, dijo ella, el escritor se ponía a leer. Cuando comían fuera de casa el límite eran tres tequilines.

Dueño de un humor calificado por unos de negro y por otros de sarcástico, al autor de Maten al león, Los relámpagos de agosto y Estas ruinas que ves le gustaba utilizar las palabras exactas para evitar malas interpretaciones. De esa manera contó que cierta vez una vecina estuvo molestando con la bocina del coche porque alguien había ocupado de manera indebida su lugar en el estacionamiento. Ibargüengoitia, fastidiado, se asomó a la ventana y le gritó: “¡Pinche vieja histérica, ya cállese!” La pintora, entrevistada para La Jornada, dijo: “Es que era una vieja histérica”.

Joy Laville vive en México desde que a los 22, hace 60 años, se instaló en San Miguel de Allende, donde vivió con su hijo Trevor, que tuvo con su primer marido.

Joy le mostraba sus pinturas al escritor y él a ella lo que escribía. Ambos opinaban del otro. “Teníamos que ser sinceros”. “Era maravilloso vivir con él”, dijo. “Sobre todo porque era muy feliz, lo cual era muy agradable. Murió en su mejor momento, cuando disfrutaba de la vida y escribía como nunca”. La entrevistó Bernardo Marín.

Acuse de recibo: Revista de la Universidad de México, que dirige Ignacio Solares, número 114, agosto de 2013, con las firmas de Rosa Beltrán, Eduardo Casar, Gonzalo Celorio, Joaquín Armando Chacón, Teresa del Conde, Daniel González Dueñas, Ariel González Jiménez, Hernán Lara Zavala, Sandra Lorenzano, Rafael Luna, Ignacio Solares y Juan Villoro, que escriben sobre los 50 años de Rayuela, la novela de Julio Cortázar, y además las firmas de Ignacio Padilla, Beatriz Espejo, Cristina Rivera Garza, María Baranda, Carlos Martínez Assad, Margarita Peña, Ambrosio Velasco y Guadalupe Loaeza.