LOGOS
México: único dueño de su riqueza energética
Marco Antonio Aguilar Cortés
A partir de la iniciativa para la reforma energética, presentada por el presidente Enrique Peña Nieto, se ha venido acrecentando la confusión que el pueblo de México tiene al respecto.
La intención de ese proyecto de reforma a los artículos 27 y 28 de nuestra Carta Magna, ante el Congreso Constituyente Permanente, es la de que “El petróleo y los demás hidrocarburos continuarán como patrimonio exclusivo de la Nación. Los mexicanos seguiremos siendo los únicos dueños de la renta petrolera. Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad no se venden ni se privatizan; sólo se modernizarán”.
¿En qué consiste esa modernización?
Ahora lo moderno es, constitucionalmente y según criterio del presidente Peña Nieto, permitir los contratos entre Estado y particulares en tratándose del petróleo y de los hidrocarburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos, igual que en la industria eléctrica. Remitiendo a que las leyes reglamentarias rijan todo lo correspondiente a estos contratos.
En cambio, lo vigente ordena que: “Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos o de minerales radioactivos, no se otorgarán concesiones ni contratos, ni subsistirán los que en su caso se hayan otorgado y la Nación llevará a cabo la explotación de esos productos, en los términos que señale la Ley Reglamentaria respectiva. Corresponde exclusivamente a la Nación generar, conducir, transformar, distribuir y abastecer energía eléctrica que tenga por objeto la prestación de servicio público. En esta materia no se otorgarán concesiones a los particulares y la Nación aprovechará los bienes y recursos naturales que se requieran para dichos fines”.
Además, lo vigente, pero no moderno según criterio del Ejecutivo federal, dispone: “No constituirán monopolios las funciones que el Estado ejerza de manera exclusiva en las siguientes áreas estratégicas: correos, telégrafos y radiotelegrafía; petróleo y los demás hidrocarburos; petroquímica básica; minerales radioactivos y generación de energía nuclear; electricidad y las actividades que expresamente señalen las leyes que expida el Congreso de la Unión. La comunicación vía satélite y los ferrocarriles son áreas prioritarias para el desarrollo nacional en los términos del artículo 25 de esta Constitución; el Estado al ejercer en ellas su rectoría, protegerá la seguridad y la soberanía de la Nación…”
Conociendo los textos, el vigente y el propuesto, cada mexicano debe reflexionar responsablemente para formular su propio juicio al respecto. Las confrontas entre los mexicanos deben ser inteligentes, y no a base de fuerza, sino con la razón.
En cualquier espacio: el aula, la calle, la fábrica, el surco, el hogar, la oficina, y los medios masivos de comunicación usemos el raciocinio y no la diatriba; impongamos el criterio de la mayoría, haciendo verdad que México es el único dueño de su riqueza energética.
