Confirman investigadores que el astro sí influye en los humanos

René Anaya

Desde la antigüedad se ha considerado que la Luna influye en la conducta humana. No solamente fue objeto de culto religioso, sino que también sus diferentes fases eran propicias para realizar ciertas actividades o tomar brebajes para recuperar la salud. Aunque la ciencia ha desterrado algunas de esas creencias, siguen vigentes otras, como cortarse el cabello o las uñas para mejorar la apariencia.

La investigación científica ha demostrado que la mayoría de esas creencias no tienen ningún fundamento, pues las modernas investigaciones sobre cronobiología (disciplina que estudia los ritmos biológicos) no habían demostrado ninguna relación, hasta que un grupo de científicos de la Universidad de Basilea dio a conocer un estudio sobre la influencia de la luna llena en la duración y calidad del sueño.

 

El ritmo de la vida

Actualmente persisten en el cine y la literatura algunos mitos, como el del hombre lobo; en nuestro lenguaje perduran palabras que remiten al influjo lunar, como calificar de lunáticos a personas con trastornos psiquiátricos o decir de alguien que está en la luna, para señalar su distracción o poner a alguien en los cuernos de la luna, para significar que se le alaba en demasía. Lo cierto es que nuestro satélite ha ejercido una gran fascinación, que se ha traducido en su presencia en todas las manifestaciones culturales, incluida la ciencia.

Probablemente una de las razones de esta influencia han sido sus fases y en especial la de plenilunio, en la que se ha comprobado que aumenta la marea. Pero excepto algunas modificaciones en los ciclos de ciertas especies marinas, en la mayoría de los organismos no se ha demostrado su influencia, menos aún en el ser humano.

Lo que sí se conoce es que tenemos ciclos internos que duran aproximadamente un día; de ahí su nombre de circadianos (cerca de un día), aunque existen otros, como el menstrual, que dura aproximadamente 28 días, el cual se acerca más a los 29.5 días del ciclo lunar.

Una de las causas por las que gran parte de los ritmos humanos son circadianos es la alternancia del día y la noche pues, como en los animales y en las plantas, la luz solar influye en las actividades fisiológicas del ser humano. Por lo tanto, los ritmos biológicos se pueden definir como los periodos cíclicos en que se llevan a cabo actividades bioquímicas, fisiológicas y psíquicas.

En condiciones normales, casi todas las funciones del organismo, como la frecuencia cardiaca, la presión arterial, la temperatura corporal, la fuerza muscular, la concentración de hormonas en la sangre obedecen a un ciclo que se repite cada 24 horas, más o menos.

Inclusive, el ciclo sueño-vigilia dura cerca de 24 horas, por lo que no se había encontrado una relación con las fases lunares, a pesar de que algunas personas señalaran que en la luna llena tienen dificultades para dormir o no tienen un sueño reparador, lo cual era atribuido a la mayor cantidad de luz.

 

El estudio

Sin embargo, investigadores encabezados por Christian Cajochen y Silvia Frey Ana Wirz-Justice, del Centro de Cronobiología del Hospital Psiquiátrico de la Universidad de Basilea, de Suiza, han demostrado en un grupo de 33 voluntarios que la luna llena sí influye en el sueño.

Los voluntarios pasaron dos noches no consecutivas en un laboratorio de sueño (un lugar aislado de la luz y el ruido, con una cama, donde se registra la actividad fisiológica durante el sueño), sin que supieran en qué fase lunar se encontraban. Durante su estancia se analizaron las fases del sueño y la secreción de melatonina, hormona que interviene en la regulación del ciclo de sueño y vigilia.

Cajochen y colaboradores encontraron que en la luna llena la actividad delta (cuando no hay movimientos oculares rápidos, los cuales están relacionados con los sueños) se redujo 30 por ciento, el ciclo de sueño terminó 20 minutos antes y disminuyó la secreción de melatonina. Asimismo, los voluntarios tardaron cinco minutos más en dormirse y manifestaron que su sueño había sido menos reparador.

“Esta constituye la primera evidencia confiable de que el ritmo lunar puede modular la estructura del sueño en seres humanos, cuando se mide bajo estrictas condiciones de control en un laboratorio de estudio de ciclo circadiano”, han referido los investigadores en su artículo “Evidencia de que la Luna influye en el sueño humano”, publicado a fines de julio en la revista Current Biology.

El resultado parece confirmar que la Luna ejerce influencia en humanos, como ha considerado Neil Stanley, investigador de sueño: “La historia cultural sobre la Luna es tan fuerte que no sorprendería si en realidad tuviera un efecto. Es una de esas cuestiones folclóricas que, se sospecha, tienen un germen de verdad”. Lo que sigue es investigar por qué y cómo la Luna ejerce esa influencia.

 

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