Ricardo Muñoz Munguía
El color de la voz iluminó la Ciudad de Saltillo, Coahuila. El XII Encuentro Internacional de Ópera también consistió en un curso para más de cincuenta jóvenes provenientes de todo el país. Y los maestros que se dieron cita en este Encuentro son de distintos puntos del mundo.
Los jóvenes alumnos evidentemente dejaban ver el entusiasmo, por encima del agotamiento. La culminación del Encuentro operístico culminó en dos conciertos. El penúltimo día (28 de julio), en la Plaza de Armas de Saltillo, abarrotó la asistencia para presenciar a los cantantes y, por último (29 de julio), en el Teatro Fernando Soler, donde cada uno de los alumnos tuvo su espacio para mostrar el porqué de su presencia en este Encuentro que promueve Teresa Rodríguez, La Beba, como le llaman sus amigos, quien señaló sobre los alumnos: “Lo que me atrajo sobremanera fueron los colores de las voces, cada una de ellas tiene su color, así es en la ópera”. Por otro lado, a modo de balance, dijo: “Lo importante es que los alumnos han sentido el peso y el valor de este Curso. Y te puedo decir que todas las voces tienen una presencia adonde vayan pero sobre todo escuché alrededor de diez voces que son muy importantes para el país. Ojalá todo esto sirva de algún modo para que tenga mayor promoción en otras partes de la República, y principalmente que existan espacios, porque hay talento, que se quedan por ahí, sin que nunca salgan a relucir. Y aquí, en Saltillo, les damos todos los elementos a los jóvenes pero se van a otras partes de México y ven la situación real, de que no hay donde expresar este arte. Algunos de ellos terminan por abandonar el país”.
Yvonne Garza, dueña de una presencia y belleza estupendas, y por supuesto de una voz extraordinaria, abundó también sobre este Encuentro Internacional de Ópera: “Ya tiene una historia, estamos llegando a la décima segunda edición. Es una historia de éxitos, y que esperamos que siga siendo, porque nos hace darnos cuenta del enorme talento que hay en México. Además de que nos encontramos con ideas y aportes valiosos de maestros de todas partes del mundo que acompañan este encuentro. En cada ocasión nos damos cuenta que siempre, alumnos y maestros, aprendemos unos de otros. Y todo enfocado a la ópera y lo que lo circunda. También hablo del éxito porque el público ha dado muestra importante de lo que le ha significado estos conciertos. Estar en el escenario es no sólo gozar a la gente que llenó la plaza no sólo en las sillas sino parados por aquí y por allá, sino que se le nota contenta y atraída por lo que aquí han escuchado. Y cada año hay más público. Bastó ver el cierre del Encuentro en el Teatro Fernando Soler, un teatro enorme y también tuvo cupo total. El curso para estos cincuenta jóvenes también fue muy nutrido y se sienten muy contentos porque saben que se llevan algo muy valioso: conocimiento y experiencia. Son jóvenes que están a la altura del mejor nivel en el mundo. Hicieron destacar su trabajo individual que fue maravilloso y, escucharlos a todos en coro, como los escuchaste, pues es algo extraordinario”.
Bernardo Villalobos, maestro cubano radicado en Nueva York afirmó: “Toda la población pudo apreciar este trabajo, no ha quedado en el anonimato y esa es la idea principal, es el objetivo cumplido. Estoy impresionado con escuchar tantas voces mexicanas, es un lujo tener alrededor de cincuenta solistas de esa calidad. La directora, Teresa Rodríguez, Beba, ha cumplido con un concierto que está a la altura de todo el mundo. En París hubiera sido un súper concierto. Es un trabajo en conjunto y al final se ha visto para ser valorado”.
Los alumnos también dieron su opinión. Entre ellos Angélica Alejandre señaló: “El curso ha sido un trabajo muy enriquecedor pero también muy agotador tanto física como vocalmente, también fue, sobre todo, de mucha experiencia, las tres semanas que duró el curso fueron intensivas. Al final me deja un aprendizaje interesante aunque muy agotada pero feliz porque lo que aquí he aprendido lo atesoro. Esto ha sido como un retiro espiritual donde regreso a mi casa con una visión nueva”. Y Valeria Quijada abundó: “De regreso a Hermosillo, Sonora, me voy con la idea de que tuve maestros de mucha experiencia y calidad académica. También muy agradecida por haber sido aceptada en este curso que es una experiencia invaluable, aunque nos han traído para arriba y para abajo…, algo muy intenso. Y en el Teatro Principal pues ha sido la experiencia mayor porque ahí cada quien tuvo que aparecer en escena y dar todo lo mejor: una prueba de fuego pero grandiosa porque además de cantar se tuvo que actuar y bailar”.

