Gerardo Yong
El peor enemigo de las naciones, son los clichés; esas concepciones distorsionadas que afectan la imagen de un pueblo o un gobierno y se convierte en un lastre en el convivio internacional. Por largo tiempo, Marruecos ha sido visto como una tierra de comerciantes nómadas cruzando el desierto sobre camellos, pero en la realidad, es una tierra que goza de una gran modernidad económica, política y social. Esto ha sido posible gracias a los cambios constitucionales introducidos en 2011, que buscan asegurar un ambiente democrático y de estabilidad política y económica, con relación a otras naciones musulmanas y árabes. En el marco de la conmemoración del 50 aniversario de las relaciones diplomáticas entre el Reino de Marruecos y México, el embajador Abderraham Leibek, destacó que la aprobación con la nueva normatividad, su país es más liberal, con una constitución de corte socialdemócrata, aunque siempre ha sido una monarquía; un Estado-nación centralizado en un solo mando.
“Al pueblo lo representan las fuerzas vivas: los partidos políticos, los medios de comunicación, los sindicatos, las organizaciones sociales, los estudiantes, etc. Los medios de comunicación son los más importantes, ya que los filósofos y escritores son los que han movido al mundo. Es un país liberal en donde hay paridad en los derechos del hombre y la mujer, los trabajadores tienen derecho a la huelga y somos respetuosos del derecho internacional para preservar la paz y la seguridad del mundo”, destacó el diplomático.
Multipartidismo marroquí
Actualmente Marruecos, país del norte de África, es gobernado por el Partido Justicia y Desarrollo (PJD), una organización islamista moderada, en alianza con otros tres partidos, dos de ellos de ideología socialista. La Constitución política prohíbe el régimen de partido único. Es el cuarto cliente comercial de México en África y al mismo tiempo la cuarta economía del continente. No tiene gas ni petróleo, pero es una de las economías más estructuradas con 32 millones de habitantes y sus exportaciones ascienden a los 22 mil millones de dórales. En los últimos diez años, la economía marroquí, la actual monarquía encabezada por el Rey Mohammed VI asumió el poder en 1999, ha sido en promedio del 5 por ciento y una inflación del 2 por ciento en ese mismo periodo.
El país africano ha elegido el sistema de libre empresa como modelo de desarrollo económico, sin embargo, con relación a los medios de comunicación expresión es muy acotada, además de que tiene un alto grado de analfabetismo, padece de fanatismo religioso y tribalismo, reconoció el jefe de la delegación diplomática marroquí, Abderrahman Liebek. Marruecos tiene un superávit comercial con México y Francia es su principal socio inversor.
Economía activa
La economía marroquí se ha caracterizado por su apertura hacia el mercado exterior en busca de una mayor integración económica y financiera en el concierto internacional, a través de diversos acuerdos de libre comercio que incluyen a la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá, los países árabes y africanos.
Estos cambios le han permitido aprovechar muy bien estos momentos de crisis financiera global, al grado que ha liberalizado gran parte de sus servicios en un intento por asegurar la llegada de inversión y capital. Su estilo de negocios se parece mucho al de Turquía, otro país árabe-musulmán, con tendencia occidental que la ha valido ser uno de los nuevos destinos económicos dentro de un bloque recién integrado por México, Sudcorea e Indonesia. Un grupo al que también denominan con el acrónimo de MIST.
“Una de las cosas más penalizadas en el Islam es el juego, mucho más que el adulterio y el beber alcohol”, comentó el diplomático. “En Marruecos tenemos casinos que reciben a gran parte de turistas que gustan del juego y las apuestas. Eso muestra un lado muy occidentalizado de nuestro país, así como la moderación de su sistema político”.
Por otra parte, el embajador Abderrahman Liebek elogió la intervención militar francesa en Malí, ya que evitó que el terrorismo se adueñara de ese país con alto grado de que se expandiera hacia otras naciones como Níger y Sudán.

