Desde mayo de 2011 se inició la investigación sobre las causas que provocaron la muerte del poeta y premio Nóbel Pablo Neruda, ya que se especula, murió asesinado con una inyección letal a manos de agentes de Augusto Pinochet y no por cáncer próstata.
Rodolfo Reyes, sobrino del poeta declaró que los exámenes de ADN pedidos el 23 de julio pasado, por el juez que lleva la causa Mario Carroza, para comprobar si los restos exhumados en abril pasado corresponden a Pablo Neruda, se realizarán en un laboratorio extranjero, que no ha sido especificado.
De esta forma se descartó que los exámenes periciales sean realizados por especialistas del Servicio Médico Legal de Chile, tal como lo había pedido el abogado querellante en el caso, Eduardo Contreras.
Tres sobrinos del poeta, incluido Rodolfo Reyes, deberán entregar muestras médicas para ser analizadas junto con las del escritor, muerto en la clínica Santa María de Santiago 12 días después del Golpe de Estado que instaló la dictadura de Pinochet, el 11 de septiembre de 1973.
Neruda tuvo solo una hija de su primer matrimonio, quien murió a los nueve años en Holanda, por una hidrocefalia. Los familiares más cercanos que siguen vivos son sus sobrinos.
Los restos del poeta han sido sometidos también a pericias en laboratorios de España y Estados Unidos, donde se intenta determinar si el cáncer de próstata fue el origen de su muerte o alguna sustancia extraña que le fue inyectada horas antes de fallecer, según ha denunciado su ex chofer, Manuel Araya.
Araya sostiene que estando internado en la Clínica Santa María y a pocas horas de viajar a México para comandar la oposición al nuevo régimen, a Neruda le inyectaron en el pecho una sustancia extraña que de inmediato lo hizo sentirse mal.
Los primeros exámenes confirmaron que el poeta padecía un cáncer avanzado de próstata, pero aún no están disponibles los resultados de los análisis toxicológicos para confirmar o destacar la denuncia de Araya.
