Activistas sirios han denunciado el uso en un intenso bombardeo con armas químicas en las zonas controladas por los rebeldes en torno a la capital, Damasco. Un ataque que, precisamente, tiene lugar cuando una misión de la ONU ha entrado en el país para investigar el posible uso de este tipo de armas y cuyos movimientos están siendo restringidos por el régimen de Bashar Asad.
De hecho, mientras organizaciones como la Liga Árabe han exigido a este equipo de Naciones Unidas que se acerque “inmediatamente” a la zona afectada, uno de sus miembros, el científico sueco Ake Sellstrom, reconocía que había visto las imágenes de las víctimas por la televisión y que “parecía que tendría que ser investigado”.
La Coalición Nacional Siria (CNFROS)denuncia que al menos 1.300 personas han muerto en el ataque. El uso de agentes químicos no ha podido ser verificado inmediatamente, según ha informado Reuters, aunque las imagénes y los vídeos que circulan son contundentes.
En diversos videos y fotografías distribuidas por las asociaciones de derechos humanos se ven decenas de cadáveres en el suelo de diversas estancias, muchos de ellos son niños y algunos bebés de meses.
Activistas de un comité popular de coordinación local han informado de que decenas de cuerpos habrían sido llevados a un hospital de campaña en Kafr Batna, un barrio a pocos kilómetros de Damasco, en una zona rebelde al este de la capital siria.
El régimen sirio ha emitido un comunicado tras el ataque negando el empleo de armas químicas y ha asegurado que las informaciones son falsas y que sólo pretenden desviar la atención del equipo de expertos de la ONU que visita el país.
Por su parte, el Observatorio sirio para los Derechos Humanos ha dicho que murieron decenas de personas, entre ellos niños, en el feroz bombardeo. La CNFROS ha denunciado que el régimen de Damasco restringe los movimientos de la misión de la ONU encargada de investigar el posible uso de armas químicas en el país, lo que afectará al resultado de su estudio.
En un comunicado, según el portal digital El Mundo.es, el principal grupo de la oposición ha pedido al grupo de expertos, que llegó hace dos días a Damasco, que visite todos los lugares en los que el régimen de Bashar Asad habría utilizado este tipo de armamento, especialmente en las zonas controladas por los rebeldes.
