Patricia Otero

La indefinición es un peso difícil para una razón que quiere comprender y controlar lo real. Esta actitud predomina en la razón occidental temprana que desembocó en la apoteosis de la razón moderna. Tanto en el ámbito epistémico (del conocimiento) como en el ámbito ético (de la conducta) Occidente ha buscado delimitar con toda claridad los límites. Digamos que para este sistema debe haber negro o blanco; real o no real, cierto o falso; bueno o malo. El sujeto, por otra parte, siente una mayor seguridad cuando tiene certezas y sabe cómo deben ser las cosas y qué debe hacer. Así en el terreno del género sólo caben dos: el femenino y el masculino, cada uno con sus propios papeles o roles sociales. Lo demás es anomalía, enfermedad, perversión, maldad que debe ser normalizada, curada o erradicada.
El título del libro periodístico de Juan Pablo Proal (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2013) lo dice todo sobre su tema: En el cuerpo equivocado. Su investigación no trata de los hombres y mujeres gays y lesbianas que han luchado y siguen haciéndolo por sus derechos y reconocimiento, pero que a pesar de sentirse atraídos sexualmente por personas de su propio sexo se sienten bien con su cuerpo sexuado, sino de otro tipo de personas de los que apenas se empieza a hablar, y que son todavía menos aceptados: los transgénero, aquellos que desde pequeños sienten que nacieron en el cuerpo equivocado a todos los niveles. No se reconocen con ese pene o con esa vagina, con su nombre, con la manera en que los visten, con los juegos… Menos aún con los cambios que acarrea la pubertad. Su vida está marcada por el sufrimiento interno y externo, que puede aumentar según su situación económica, social y cultural.
De manera valiente Proal hace un estudio periodístico sobre la situación de la transexualidad en México hoy. Toca varios temas de manera a veces errática como lo es su mismo objeto. Desde saber si se trata de una enfermedad o de una condición, de cuánta gente lo padece, ¿más hombres que mujeres?, ¿cuál es la legislación en la materia a nivel constitucional y a nivel estados?, ¿qué métodos usan los trans para lograr cambios sin acudir al médico?, ¿qué ofrece la medicina y a qué costo?, ¿qué es una vulvovaginoplastia y una faloplastia?, ¿cuándo operarse?, ¿qué es la reasignación de género y que es la reasignación de acta de nacimiento?, ¿por qué muchos trans caen en las redes de la prostitución? Aunque el escritor acude a documentos escritos, sus principales fuentes son los transexuales que aceptan ser entrevistados por él: la mayoría mujeres renacidas, pocos varones, e incluso una pareja conformada por dos transexuales. A partir de sus experiencias, el periodista también da pistas sobre qué hacer en caso de extorsión policiaca o de contratación de trabajo sexual, así como al final del libro un directorio de lugares en los que se brinda asistencia a estas personas. Cabe destacar que el Distrito Federal es el único lugar donde se otorga la reasignación de actas y donde la Clínica Condesa apoya a los transexuales.
Extendiendo su campo de estudio, En el cuerpo equivocado, también se detiene brevemente y a través también de casos reales sobre el asunto de los travestis heterosexuales, que no debe confundirse con homosexuales ni con transexuales, y con el fenómeno biológico de los intersexuales o hermafroditas.
Dibujos hechos por transexuales, fotografías de algunas mujeres que aceptaron dar su testimonio, historias de transgresoras famosas en el mundo público mexicano, lista de transexuales famosos en la historia, acaban dando una vista panorámica de la situación.
La intención de Juan Pablo Proal es luchar contra la discriminación en contra de personas que no eligieron sentir lo que sienten desde pequeños, que por ello han sido discriminados, que no eligieron nacer en el cuerpo equivocado, por ello, para una mayor difusión y sensibilización a los matices que existen en la naturaleza y que la razón no puede encasillar sin quebrar, pone a disposición gratuita su libro en: http://www.juanpabloproal.com/libro/tienda/
Además, opinamos que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, evitar las mineras a cielo abierto, respetar el sitio sagrado de los huicholes, no aceptar la reforma energética, no al IVA en alimentos y medicinas, elevar los aranceles a los productos chinos.