Emiliano Hernández
Las expediciones geográfico-históricas siguen marcando récords de descubrimientos al igual como ocurriera durante las grandes exploraciones efectuadas en las épocas antigua y medieval. El estudio de los cenotes en México, sigue aportando conocimientos relevantes que permiten comprender de manera más clara tanto el trasfondo mítico con que las civilizaciones mesoamericanas concebían a estas formaciones naturales, como su relación con el medio ambiente. Son una especie de geotermómetro que permite visualizar al hombre en tiempos del calentamiento global y advertir sobre sus posibles consecuencias en el destino de la raza humana.
Para los arqueólogos Arturo Montero y Guillermo de Anda la exploración de los cenotes en Yucatán ha permitido descifrar viejos misterios sobre su uso fúnebre y religioso, así como entender la importancia astronómica de la pirámide de Chichen Itzá, considerada como una de las nuevas maravillas del mundo antiguo. No es para menos, ya que todo estudio astronómico efectuado por civilizaciones antiguas tenía el objetivo de conocer el proceso climático como una forma de poder político y económico, así como de evaluar y predecir las posibilidades de sobrevivencia de sus propios pobladores.
Contribución escatológica
Fue por ello, que la misma National Geographic decidió reconocer la importancia de las investigaciones realizadas por estos dos científicos y expedicionarios mexicanos, al grado que le dedicó la portada del número de agosto, por su contribución al mundo arqueológico y al conocimiento escatológico actual.
Arturo Montero es un arqueoastrónomo con una larga carrera de investigaciones en su haber académico. Sus precisiones sobre la astronomía maya, a través de reproducir los métodos de proyecciones de la tierra usados por esa civilización, le permitieron crear un modelo de explicación sobre cómo los nativos peninsulares determinaban los diferentes pasos cenitales del Sol con sus respectivas fechas de equinoccios y solsticios. Asimismo, establecer la relación entre estos mismos datos que los mayas tomaron como referencia para así dar origen al gran castillo de Chichen Itzá. Sorprendentemente, los cálculos matemáticos originados por esta cultura antigua son tan precisos y perfectos en relación con el movimiento constante de la tierra y la presencia de dicho astro, al grado que la pirámide posee una ubicación que origina lineamientos y juegos de sombras gracias a la sincronía que sirven como guías y lenguajes para con la zona, señalando templos y lugares sagrados como los cenotes.
Guillermo de Anda también es arqueólogo de profesión, Su interés por el trabajo de campo lo ha llevado a efectuar diversas expediciones y exploraciones de zonas primigenias con tan gran eficiencia que ha sido orgullosamente considerado como el primer National Geographic Explorer mexicano; distinción otorgada sólo a pocos especialistas alrededor del mundo. De Anda parte con una introducción acerca de la importancia que hoy en día es fundamental tener presente en las prácticas multidisciplinarias para con la arqueología y así, en éste caso, entender mejor el complejo de los rituales que se llevaban a cabo en el tema principal de investigación, que son los cenotes de Yucatán.
Realidad y fantasía mayas
Para él, existe un hilo conductor que converge entre la realidad y la fantasía maya, esto es, en el relato de Hunahpú e Ixbalanqué gemelos que, tras descender a las profundidades, desafían en el juego de pelota a los señores del Inframundo, logrando una victoria que desata la ira de aquellos seres vengativos. La primera experiencia es burlada por la magia de éstos dos personajes, pero en la segunda ocasión sus adversarios aprovecharon esta ocasión para matarlos, destrozando sus cuerpos y arrojando sus restos a un río del Inframundo; es aquí en donde el mito se refleja en la realidad de los cenotes como entradas al bajo mundo espectral y que los hermanos representan en resurrección tras reencarnar en el Sol y la Luna.
Magnificencia arqueológica
Después del dato cultural que ligaba el mito con la magnificencia arqueológica, se mostraron una serie de imágenes acerca de las primeras expediciones en Yucatán y la incursión de los medios subacuáticos en el año de 1958 por Willys Andrews IV en Dzibilchaltún, continuando con la exploración mexicana en 1961 por el doctor Román Piña Chan en donde se introdujeron las bombas de succión para tratar de secar el cenote sagrado, no obstante el resultado al no ser el óptimo implementó químicos para aclarar temporalmente el agua y así facilitar su estudio.
Toda esta serie de sucesos fueron enriqueciendo las maneras de entender mejor la arqueología, hasta reconocer el funcionamiento de los cenotes y comprobar su edad y su estilo de funcionamiento y constitución geológica pues se veían expuestos a cambios radicales en el volumen del agua en relación a los años, llegando a comprobar que efectivamente son pozos de agua en donde yacen vestigios de miles de nichos funerarios, para certificar los rituales y los tipos de personas que participaban en dichos sacrificios así como los utensilios empleados. Otro elemento presente son las vasijas, algunas colocadas estratégicamente y que denotan por su lugar, los niveles correspondientes en donde pudo haber suelo firme alguna vez.
