Estimaciones de investigadores de EU, México y Bangladesh
René Anaya
Frecuentemente se dice que los virus, al igual que las bacterias, son intrusos que nos impiden vivir más confiados, libres de infecciones; sin embargo ambos microorganismos han proporcionado más beneficios que perjuicios al ser humano, incluso se sabe que algunos virus y bacterias han contribuido a nuestro proceso de evolución de manera indirecta e involuntaria, por supuesto.
Claro que se puede señalar que la viruela, la fiebre amarilla, el sarampión, la varicela, la poliomielitis, el temible sida y, evidentemente la infaltable gripe son causadas por virus; además de muchas de las enfermedades emergentes que a fines del siglo pasado comenzaron a surgir en varios lugares del mundo. Pero esos padecimientos son causados por unas decenas de virus, en tanto que se supone que son miles los desconocidos.
Lo verdaderamente viral
Esa preocupación por saber la cantidad aproximada de virus diferentes que pueblan el planeta, ha llevado a un grupo de investigadores a proponer un método de cálculo basado en las técnicas estadísticas usadas para estimar la biodiversidad de vertebrados y plantas.
Los científicos, entre los que se encuentra Rafael Ojeda-Flores, de la Universidad Nacional Autónoma de México, publicaron en la revista mBio, de la Sociedad Estadounidense de Biología, su estudio “A Strategy To Estimate Unknow Viral Diversity in Mammals” (Una estrategia para estimar la diversidad viral desconocida en mamíferos), donde refieren sus resultados.
Simon J. Anthony, al frente de los investigadores de las universidades de Columbia y de California Davis, de los Estados Unidos, de la UNAM y de centros de investigación de Bangladesh, estudiaron muestras de una especie conocida como zorro volador (Pteropus giganteus).
Este mamífero en realidad es un murciélago de unos 30 centímetros de longitud, que vive en los bosques de la India, Bangladesh, sur de China, Maldivas, Nepal, Pakistán y Sri Lanka. Una de las razones por las que se eligió esta especie es porque se sabe que es transmisor de enfermedades, como la del virus de Nipah, la cual se detectó por primera vez en Malasia en 1998.
Después de estudiar mil 897 muestras del zorro volador, se encontraron 58 virus diferentes, muchos de los cuales eran totalmente desconocidos. Con estos datos, refiere los investigadores en la publicación, “hicimos una extrapolación simple, estimamos que hay un mínimo de 320 mil virus de mamíferos en espera de ser descubiertos […] asumiendo que todas las especies tienen un número similar de virus”.
Tan cerca y tan lejos
El doctor Ian Lipkin, uno de los coautores y director del Centro de Infecciones e Inmunología de la Universidad de Columbia, considera que la investigación “abre la puerta para la identificación de una gran diversidad de virus en mamíferos, que a su vez permitirá entender los principios de riesgos virales en humanos”. Asimismo plantea: “Obviamente no podemos estudiar cada uno de los animales del planeta, pero sí podemos mapear lo mejor posible estas variables al utilizar el concepto de hotspots (puntos calientes). De ese modo, analizamos áreas donde de acuerdo con experiencias previas surgirían nuevos agentes infecciosos o lugares que presentan amenazas para la salud humana”.
Efectivamente, esas amenazas están tan cerca de nosotros y tan lejos de ser conocidas, entendidas y neutralizadas. Son los virus emergentes, a los que hemos importunado en sus nichos ecológicos: las guerras obligan a refugiados y vencidos a internarse en zonas no pobladas; la explotación irracional de los bosques causa la deforestación y el desequilibrio ecológico; y la industrialización y la explotación de nuevos campos de cultivo, entre otros factores, contribuyen al contacto entre hombres y animales infestados.
Todavía a principios del siglo pasado eran pocas las enfermedades que habían realizado ese salto, pero el tráfico viral, como también se le conoce, comenzó a incrementarse a mediados del siglo XX. Desde entonces han aparecido nuevas enfermedades virales, como las fiebres hemorrágicas (Ébola, Marburgo), la del virus de Hanta, la del Oeste del Nilo, el sida, el síndrome agudo respiratorio grave (sars), la gripe aviar y las que se acumulen.
Por esa razón, Anthony y colaboradores consideran que es necesario invertir en investigaciones para identificar los virus potencialmente patógenos que viven en los mamíferos, lo cual se calcula costaría 6 mil 300 millones de dólares. Esta cantidad, advierten los investigadores, es una pequeña fracción de lo que costaría combatir pandemias causadas por estos virus.
Por lo tanto, es conveniente que nos acerquemos a los virus, con los que hemos convivido desde que nuestra especie apareció en la Tierra, pero que todavía estamos muy lejos de conocer.
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