RETRATO HABLADO
Mariana Frenk-Westheim
Roberto García Bonilla
Los ancestros más lejanos de Marianne Freund, de origen sefaradí, fueron expulsados de España en 1492; sus padres provenían de Bohemia. Ella nació el 4 de junio de 1898 en Hamburgo. A los trece años de edad la lectura de un libro didáctico de español la motivó a estudiar nuestro idioma; aprendió, además, portugués y francés en la Universidad de Hamburgo.
“No llevé —dijo Mariana— estudios sistemáticos. Mi familia, que antes de la Guerra del 14 tenía posición acomodada, lo perdió todo al comprar bonos de la guerra y tuve que ponerme a trabajar.” La traducción fue una actividad muy estimulante para la joven Freund, que en 1921 se casó con el doctor Ernest Frenk.
La fuerza que ganaba el antisemitismo y la conciencia de lo que se avecinaba, obligó al matrimonio Frenk a dejar su patria. En 1930 se trasladó con sus hijos Sylvester y Margit a México. De inmediato se relacionaron con humanistas, artistas e intelectuales, como a Carlos Pellicer, que conocería a través del hermano de Xavier Villaurrutia.
Uno de los primeros textos que tradujo Mariana Frenk fue La escuela del trabajo de Otto Rühle —quien participó en el proceso que León Trotsky organizó en México para defenderse de las acusaciones de José Stalin—. Otra traducción importante de ese periodo fue El despertar de la primavera de Frank Wedekind, hecha en colaboración con Arqueles Vela, miembro de los estridentistas.
Obra de traducción
En el Instituto Politécnico Nacional encontró su primer trabajo estable hacia 1943; durante una década tradujo, en tres idiomas, textos y libros técnicos y científicos. Los sinsabores laberínticos que vivió en ese empleo los reflexiona en “La Institución”, relato contenido en Y mil aventuras.
“Lo escribí —dijo— para liberarme de pesadillas y frustraciones, después de dejar un trabajo de muchos años en… Bueno, digamos, en la Institución.” Como docente impartió clases en la UNAM y en la Universidad Iberoamericana.
Una de las labores más importantes de Mariana Frenk-Westheim ha sido la traducción de la obra del crítico de arte Paul Westheim; en su tiempo, el más importante en Europa, fundador y editor por muchos años de la revista Das Kunsblatt (1917-1933) de la cual se hizo una reimpresión en 15 volúmenes (Kraus-Thomson, Nedeln, 1987). Él tuvo que huir de Alemania en 1933 y ocho años más tarde abandonó Cassis-sur-Mer —pequeño pueblo cercano a Marsella— y llegó a Veracruz en diciembre de 1941.
Dos años después de la muerte del doctor Ernest Frenk (1957), Mariana se casó con Westheim, cuyos ensayos sobre arte fueron publicados en el suplemento de Novedades México en la Cultura que dirigía Fernando Benítez.
Pensamiento artístico y creación, ayer y hoy, Mundo y vida de grandes artistas, Ideas fundamentales del arte prehispánico en México, Arte antiguo de México, La cerámica del México antiguo, La calavera, son algunos de los títulos de crítica, traducidos por Mariana Frenk-Westheim que siguen reeditándose. En 1963, durante un viaje a Berlín, donde realizaba una serie de conferencias, Westheim murió; ella permaneció en Alemania, leyendo los textos preparados por su esposo.
Su traducción de Pedro Páramo fue la primera de todas publicada (München: Carl Hanser Verlag, 1958). Luego siguió El llano en llamas (Der Llano en Flammen. Munich: Carl Hanser Verlag, 1964), y por petición del propio autor tradujo El gallo de oro (Der Guldene Hahn, Munich, Carl Hanser Verlag, 1984).
Textos sintéticos y aforísticos
Fuera de México, la obra de Rulfo ha tenido su mejor recibimiento en Alemania. La traductora de los comentarios de Eduard Seler al Códice Borgia llegó a decir: “Cuando leí Pedro Páramo pensé inmediatamente «ésta es una obra maestra y yo la voy a traducir». Había traducido otros textos, pero no había trabajado muchas obras literarias. La novela de Rulfo me fascinó. Para traducirla tuve que hablar muchas veces con él. La obra de Rulfo cambió mi imagen de México. Pero no se puede decir «así es México», «éste también es México». La visión de Rulfo es muy profunda y veraz, pero parcial”.
La obra ensayística de Mariana Frenk-Westheim, quien adquirió la nacionalidad mexicana en 1936, se reunió por vez primera en Arte entre dos continentes. Artículos y ensayos (Siglo XXI Editores, 2005) y contiene textos sobre artes plásticas que escribió a lo largo de más de 40 años. Ahora, está por publicarse una antología de textos y entrevistas sobre su vida y su obra; asimismo se prepara una antología sobre sus textos de literatura.
En el exilio gestó y realizó una significativa labor como docente, promotora cultural, curadora de museos, traductora y escritora. Ella murió en la ciudad de México el 24 de junio de 2004, semanas después de haber cumplido 106 años de edad.
La creación literaria fue una labor que Mariana Frenk-Westheim desarrolló de manera abierta hasta la madurez. Confesó que le habría gustado escribir más, aunque no habría podido incursionar en la novela porque no es lo suficientemente observadora; ella prefirió los textos sintéticos y aforísticos.
Aforismos, cuentos y otras aventuras (2013) contiene una varia invención, son textos cimentados en la reflexión y desplegados en el diálogo con el lector. Ésta es una exhaustiva reunión de textos, muchos de ellos son inéditos. Con escrúpulo filológico Esther Janowitz los reunió y los clasificó; en la traducción de textos en alemán colaboró Rodrigo Treviño Frenk. Se clasifican en: “Aforismos y otras reflexiones”, “Diálogos”, “Relatos breves”, “Cuentos” y “Otras aventuras”. Realidad cotidiana, turbulencias anímicas, sueños en vigilia, emociones concentradas en fábulas instantáneas; la escritura como disciplina y placer, la ciudad que habitó por más de setenta años significan sus textos.
La escritura de Mariana Frenk se signa por la sencillez, la amenidad y una profundidad que concluye —a partir de de anécdotas cotidianas— sobre la fugacidad de la vida, la esperanza de la felicidad cuya plenitud sólo es instantánea. Las desdichas se funden con la sorpresa y la jovialidad en reposo. La tristeza se anuncia pero su aliento no aspira a la conmiseración. La meditación provoca la observación de gestos, guiños, ademanes, parpadeos y mutismos que día a día dejamos escapar sin aprehender su vitalidad instantánea. La longevidad convierte la experiencia en sabiduría y el tiempo deja de ser una obsesión inaprensible, y aunque es imposible lograrlo por completo, hay que sacudirse su sombra con displicencia. El tiempo también enseña que la plenitud de la vida y sus inmensidades emergen en hechos y situaciones elementalmente simples. Y la racionalidad tampoco garantiza la cordura o el entendimiento.
Aforismos, cuentos y otras aventuras contiene, además de la presentación de Esther Janowitz, un prólogo de la filóloga hispanista y folclorista Margit Frenk, quien con este proyecto editorial nos revela parte de la obra creativa de una de las figuras más relevantes y apreciadas de la cultura mexicana de la segunda mitad del siglo XX: Mariana Frenk-Westheim.
robertogarciabonilla@gmail.com
Mariana Frenk-Westheim, Aforismos, cuentos y otras aventuras,
México, Fondo de Cultura Económica, 2013.
