REFLEXIONES CONSTITUCIONALES

Ante los fenómenos naturales Ingrid y Manuel

Alfredo Ríos Camarena

Aún no acabamos de comprender  la enorme tragedia  que sufrió la nación frente a las tormentas implacables de los huracanes Ingrid y Manuel; la dimensión de los hechos va más allá del espectro muy amplio que nos han presentado los medios. Lo que surge como una lacra y una deuda, un compromiso insatisfecho, es la dramática pobreza y la terrible desigualdad que nos debe afrentar a todos, pues el hambre endémica, la ignorancia y la falta de oportunidades, hoy se sienten con mayor hondura frente a lo que hemos vivido.

Más allá de los lamentables acontecimientos que dejaron temporalmente aislados a decenas de miles de visitantes en Acapulco, lo que conmueve son los pueblos abandonados con falta de infraestructura y en condiciones de desarrollo social ínfimo, lo que refleja que el país no ha podido solventar los compromisos de su historia.

Ante  a estos hechos, surge una vez más más la fuerza solidaria de un pueblo que sabe levantarse frente a la adversidad. Los héroes anónimos que dan lo que no tienen, que hacen trabajos de rescate y de ayuda humanitaria, vuelven a darnos la certidumbre de que en la nación habita un pueblo heroico y valiente. Junto a éstos no hay duda que ha sido importante la solidaridad y ell apoyo de todos los sectores sociales, más allá de idiosincrasias, religiones o clases sociales, se ha demostrado para nosotros y para el mundo entero, que la voluntad de transformar existe y que el futuro puede y debe ser mejor.

Atrás del telón de estos acontecimientos, siguen prevaleciendo la soberbia, la mezquindad de muchos ; la mala planeación en las ciudades la corrupción: el negocio de los contratistas; el robo colectivo, pero también la acción solidaria de los gobiernos municipales y estatales y con todos los deefectos que se quiera, la acción del presidente Enrique Peña Nieto que ha demostrado liderazgo y capacidad de respuesta; lo positivo, es que esta tragedia revive el ánimo patriótico y nos demuestra la enorme capacidad y calidad de los héroes anónimos del pueblo; en las chozas, en la montaña, en los pantanos, en los lugares más rec ónditos, surgen esos líderes que no aspiran más que a servir y junto con ellos, la acción del ejército y la marina indudablemente como oproducto de unas fuerzas armadas surgidas del pueblo. Vivimos un momento que habrá que recordar para poder construir el futuro.

En el escenario político  las cosas son bien diferentes, pues cada partido y cada facción pelean por sus intereses particulares, los empresarios apoyando la reforma energética, pero apuñalando por la espalda a la reforma hacendaria y tratando de imponer condiciones  para que su agenda legislativa prevalezca. Por supuesto que es importante la reforma política, pero no puede ser moneda de cambio frente a la obligación constitucional de resolver en tiempo y forma el paquete económico.

En otro escenario, los maestros ajenos a cualquier tema nacional, sólo plelean denodadamente por sus intereses que legítimos o no, son irrelevantes en estos tiempos de la república, mientras que la autoridad educativa, no acaba de resolver el tema de las manifestaciones y los plantones que han puesto de rodillas a la ciudade de México y que ya colmaron la paciencia de los capitalinos: Respeto a sus derechos constitucionales, desde luego, pero también respeto a una ciudad que no merece ser acorralada como lo ha hecho un pequeño grupo de disidentes magisteriales cuyos objetivos cada día son más oscuros.

Hoy es tiempo de resaltar que por las venas de la república transitan millones de héroes anónimos que son parte de un pueblo que merece un mejor destino.

La seguridad pública sigue en entredicho, la recesión económica se acerca y la terquedad y el empecinamiento de quienes sólo defienden sus intereses personales, prevalecen lamentablemente en este tiempo de heroísmo popular.