Entrevista a Manuel Molano/Director general adjunto del IMCO
Moisés Castillo
Enrique Peña Nieto puede ser recordado como el gran reformador o como un presidente que intentó transformar el país. La primera gran reforma, de las llamadas estructurales, ya la consiguió. La reforma educativa, a pesar de la polémica y las protestas, fue aprobada por mayoría en el Congreso de la Unión, y la Secretaría de Educación Pública tomará el control del sector. Las otras reformas —la hacendaria y la energética— completarían el plan ideal para que México aspire a un desarrollo económico mayor al de los últimos sexenios.
Algunos analistas aseguran que el paquete fiscal presentado por el presidente Peña Nieto es limitado. Para otros especialistas es un primer escalón para darle un verdadero rostro social a los recursos públicos. Lo que es cierto es que pagarán más los que más ganan. No habrá IVA a alimentos y medicinas, se descartan privilegios fiscales, se propone crear un seguro de desempleo, pensión universal, impuestos a plaguicidas y bebidas azucaradas, se propone eliminar el controvertido Impuesto Empresarial a Tasa Única y el Impuesto a los Depósitos en Efectivo, homologar el IVA de 16% en todo el país, y se plantea una nueva Ley del Impuesto Sobre la Renta, entre otros puntos.
En Los Pinos, el Ejecutivo federal fue claro al afirmar que esta reforma hacendaria es “justa porque no afectará a los mexicanos que menos tienen”. Sin embargo, la iniciativa privada no comparte esta opinión, ya que la recaudación de 1.4% adicional al Producto Interno Bruto que se pretende alcanzar será pagada por las empresas.
La propuesta hacendaria oficial prevé para los trabajadores formales la exención de impuestos a servicios médicos, transporte urbano o compra de libros.
“La reforma hacendaria trae buenas noticias para los mexicanos. Es una reforma social; con ella se propone reformar los artículos 4 y 123 de la Constitución para incluir el derecho de pensión universal y un seguro de desempleo para los trabajadores formales. De la seguridad social como derecho universal… La reforma facilita el pago de impuestos, es una ley más sencilla. Se acabarán los privilegios que no tienen razón de ser”, dijo el presidente Peña Nieto.
Formalizar a 200 mil trabajadores
En este sentido, Alfonso Navarrete Prida, secretario del Trabajo, adelantó que ya se firmaron con los estados, excepto el Distrito Federal, los acuerdos para establecer los comités de formalización del empleo que harán una labor de seguimiento en las empresas. Se estima que con este esquema se formalizarán a 200 mil personas que se encuentren en la informalidad, en diversos sectores de la economía.
“Vamos a hacer visitas a las empresas, no con un afán sancionador, sino con un afán de convenir lazos para que haya formalización en el empleo. Se darán 30 días para formalizar a sus trabajadores, a todos, es un esfuerzo que se tiene que hacer porque es una violación a la ley, no es un asunto que se pueda convenir.”
Y es que la realidad es complicada: 6 de cada 10 trabajadores tienen un empleo informal, en donde la productividad de las empresas es 45% inferior a la del sector formal, lo que impacta directamente los salarios de los trabajadores. Estados como Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Zacatecas cuentan con una alta tasa de informalidad. Es por ello que el plan presidencial contempla para combatir la informalidad aplicar estímulos fiscales para que se incorporen al sistema, subsidios en el pago de las cuotas al IMSS, créditos de la banca de desarrollo y disminución en las cuotas de seguridad social.
Por su parte, el dirigente nacional del PRD, Jesús Zambrano, indicó que la reforma hacendaria constituye un logro para la izquierda.
“Fue gracias al esfuerzo, por supuesto, en primer lugar de la gente que nos dio su confianza en las elecciones de 2012 con un peso enorme, significativo, que hemos buscado hacer valer en las mesas del diálogo en el Pacto por México y con nuestra voz en las Cámaras y en las calles.”
El PAN advirtió que no le dará un cheque en blanco al gobierno federal y, por lo pronto, rechazan la imposición del IVA al pago de colegiaturas, rentas e hipotecas”.
“La intención del gobierno federal de volver a los malos pasos del viejo PRI, endeudando a los mexicanos para solventar los gastos de la administración, ya que ése fue el camino que llevó a las crisis recurrentes durante las gestiones del Revolucionario Institucional”, expresó el presidente panista Gustavo Madero.
Manuel Molano, director general adjunto del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), sostiene que la reforma hacendaria es un paso fundamental para combatir la informalidad.
“Veo un esfuerzo importante del gobierno federal por formalizar la economía, esto nos va a ayudar a mejorar la productividad. Hay algunas cosas en donde se están generando incentivos a una mayor formalidad y productividad.”
Nos quedamos cortos en lo social
¿Cómo califica la reforma hacendaria presentada por el presidente Peña Nieto?
En buena medida es un paso grande en la dirección correcta. No es la típica miscelánea fiscal a la que estábamos acostumbrados los últimos 20 años donde solamente se hacían modificaciones pequeñas en el margen a los distintos regímenes de tributación. Pero creo que nos quedamos un poco cortos en el tema social. La promesa de campaña era seguridad social universal, en el estatus actual y como dejaron esta iniciativa de reforma no es todavía una seguridad social universal, ya que ésta implica que tengas acceso a los servicios de protección social y de salud sin importar tu estatus en el mercado laboral. El gasto del gobierno no mejora la distribución del ingreso, en algunos casos la empeora. Hay cuatro subsidios que son emblemáticos: las gasolinas, electricidad, Procampo y las tenencias. Son subsidios cuya incidencia va a dar al decil más rico de ingresos. Nos estamos quejando, por ejemplo, en la tasa máxima del Impuesto Sobre la Renta personal que está para los que ganan más de 500 mil pesos al año. Cuando en México ganas 8 mil pesos al mes, en el momento en que ganas un peso más te meten directamente a una tasa del 16%, y ésa es buena parte de la razón por la cual las empresas y las personas prefieren emplearse en el sector informal.
¿Existen ejemplos a nivel mundial que se puedan aplicar a la economía nacional?
En Chile los contribuyentes de más bajos ingresos tributan con 2%, los siguientes con 4% y luego pasan a 6%. Y cuando ganas mucho más que el promedio nacional empiezas a tributar a tasas del 30 y 32%. Hay lugar para una curva más suave, para un tabulador con más escalones en el ISR personal. Por otro lado, en el ISR corporativo la tasa es relativamente alta. Deberíamos observar el ejemplo de los países escandinavos: las tasas personales son altas en ISR, las tasas corporativas son bajas, pero los servicios públicos son amplios y de muy buena calidad. La gente paga con mucho gusto sus impuestos ante este panorama.
Seis de cada 10 personas se encuentran en la informalidad, ¿el gobierno federal plantea algún mecanismo para que estas personas pasen al mercado formal?
El seguro de desempleo ayudará. Sin embargo, sigues con el mismo dilema: si estás en un renglón de ingresos bajos te ponen a tributar muy rápidamente en una tasa alta de ISR. Para que puedas formalizar a 6 de cada 10 trabajadores tendrías que hacer más suave esa transición del ISR. Hasta que no hagas la seguridad social realmente universal no vas a poder cambiar el eje de la economía informal en el país. Es decir, mientras que el IMSS siga siendo un ente fiscal autónomo, mientras siga metido en la nómina de las empresas, no va a poder cambiar el eje de la economía informal de manera importante. En este momento, ya es mucho más costoso el esquema de salud que tenemos con los tres sistemas relativamente desconectados, que lo que costaría un esquema de aseguramiento donde le garanticemos a cada mexicano, sin importar si trabaja o no, su derecho a la salud. Aquí hay otro tipo de implicaciones de orden financiero, presupuestal, de endeudamiento público. Implicaría realizar una reestructura completa del sistema del seguro social.
Ser causantes desde el nacimiento
¿Cuál sería el plan ideal para el sector informal? Se decía que podrían pagar un impuesto…
El IMCO ha insistido mucho en que tiene que haber una campaña de empadronamiento mucho más agresiva, un registro nacional de causantes desde el nacimiento. Tenemos CURP y RFC, por qué no podemos fiscalizar todos los que tienen CURP, eso es algo por lo que tenemos que empezar. Déjame insistir: en México la mayor parte gana menos de 8 mil pesos al mes. Están en el esquema informal o en el esquema de crédito al salario que finalmente es un subsidio que no sale del arca pública sino que lo tiene que pagar el patrón. Está construido sobre una deducibilidad en el ISR, pero el patrón acaba pagando ese subsidio. Si tú pones a los que ganan menos a tributar aunque sea poco, el 2% de su ingreso, en ese momento haces más progresivo el impuesto. Esa parte hace falta.
¿Afectará esta reforma a los jóvenes que son free lance, que trabajan de manera independiente?
Creo que ese régimen se queda muy parecido a como está en este momento. Lo que creo que les afectará enormemente es que no tienen un esquema de aseguramiento verdaderamente universal. Si estás en este esquema de prestador de servicios profesionales de manera independiente, en el mayor de los casos no tendrás derecho a la seguridad social, a menos que tu cónyuge, tus papás, tus hijos te den el acceso a la seguridad social. Lo que vemos es que para los estratos de más bajos ingresos hay más derechos que obligaciones. Para los estratos de más altos ingresos hay más obligaciones que derechos. Este régimen de servicios profesionales se verá afectado en sus hábitos de consumo por muchas cosas que están en esta reforma: el IVA a las colegiaturas, la comida del perro, el IVA a hipotecas, el arrendamiento, esto implicará replantear su esquema de impuestos.
¿Es una reforma incómoda para el sector empresarial?
El economista Jorge Chávez Presa tiene una definición que sacó de un diccionario en castellano del siglo XVII para la hacienda: la hacienda es la capacidad de hacer, si el estado no tiene capacidad de hacer, no sirve de mucho. Entonces nosotros vemos como positivo que el Estado mexicano esté reforzando sus capacidades para hacer. Sin embargo, no las debería reforzar solamente desde el lado de los ingresos. La gran desconfianza que le genera a todo el público una reforma hacendaria de esta naturaleza es que el Estado mexicano tiene retos de ejecución muy graves. Vemos que gastan y, cuando lo hacen, gastan mal. Uno ve problemas verdaderamente graves en el gasto federal, pasando por los municipios y estados. Los gobierno grandes, los que más recaudan, no necesariamente son los más eficientes. Y eso es lo que quisiéramos, un Estado que fuera mucho más efectivo en su misión de ser gobierno, y ahí no le metieron pluma. El tema del endeudamiento hay que repensarlo. Coincidimos con la Secretaría de Hacienda en que México está en una situación privilegiada para endeudarse, no hemos tenido déficit fiscal de manera crónica en los últimos años. Sin embrago, es importante preguntarnos para qué nos vamos endeudar. Creemos que el endeudamiento público debe irse a inversión pública, o tiene que irse a reducción de otros pasivos del gobierno. Si el endeudamiento público se va a ir a gasto y si éste va mal dirigido, no alienta el crecimiento, la productividad, la equidad en el gasto público, no genera más formalidad en la economía. México requiere un ajuste fiscal de alrededor de 3 puntos del PIB; ya consiguieron 1.5 con esta reforma y el resto debería salir de la reducción del gasto, no necesariamente hay que endeudarse.
