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Escasos resultados
Alejandro Zapata Perogordo
Vamos rumbo al cierre de 2013 iniciando el cuatrimestre final con el informe del presidente Peña y el inicio del periodo de sesiones del Congreso de la Unión, donde, por cierto, la Cámara de Diputados aprovechó el mismo día de la instalación para sesionar y aprobar la Ley del Servicio Profesional Docente, columna vertebral de la reforma educativa.
Como ya se había anticipado, el informe presidencial no trae gran sustancia; sostiene que es un año de transformaciones, particularmente normativas, muchas de ellas en ruta y, por lo tanto, sus beneficios aún no son tangibles. Los avances son limitados y el único crecimiento que se tiene son las expectativas.
Existe, sin embargo, una cuestión importante que —sin duda—, ayuda al fortalecimiento del desarrollo democrático del país; me refiero concretamente a los efectos que produce la alternancia. Al salir un presidente de un partido y la entrada de otro que representa una opción diferente, de manera natural comienzan las comparaciones entre ambas administraciones.
La culminación del mandato de Felipe Calderón del PAN y la llegada de Enrique Peña del PRI al gobierno obligan a contrastar los gobiernos, es un ejercicio democrático normal, incluso desde la parte oficial se impulsa la comparación en algunas áreas, en otras, lo hacen quienes ahora se encuentran en la oposición. La competencia acompañada del discurso para justificar y sustentar las decisiones y, los actos de gobierno, en aras de hacer mejor las cosas, es un mecanismo que fortalece los sistemas democráticos.
El traslado de la competencia electoral, para llevarla a la competencia en el ejercicio del gobierno, siempre deja saldos positivos, proporciona elementos para el debate, la deliberación y finalmente se somete al escrutinio y opinión pública.
Esta cuestión, cuando menos tiene tres efectos positivos: primero, el Congreso de la Unión utiliza su facultad fiscalizadora, y no me refiero únicamente al ejercicio de su potestad en relación con verificar el uso correcto de los recursos públicos, sino con una visión más amplia, observando que las acciones se traduzcan en avances sustanciales a favor de los mexicanos. Otro de los efectos importantes es contar con elementos de medición, pues es lo que permite conocer objetivamente los avances o retrocesos y, por último, es una consideración con doble vertiente, pues las comparaciones de las administraciones propician el debate social y a la vez los ciudadanos se convierten en los más acuciosos contralores, circunstancia que vigoriza nuestra democracia y se va creando más ciudadanía.
Este año de 2013, que entra en su fase final, no lo podemos calificar por sus resultados como positivo, ya que éstos son escasos, sin embargo, esperamos que la competencia entre administraciones propicie mejores gobiernos, que los servidores públicos se pongan las pilas y mejore el rumbo del país.
