Cada vez que un anarquista actúa violentamente durante una marcha sabe qué hacer, cómo atacar y cómo protegerse de los cuerpos policíacos, pues cuenta con un Manual de Autodefensa, que en 52 páginas explica los puntos vulnerables de los granaderos, su estrategia, agrupamiento, tipo de granadas, gases que utilizan, así como sus formaciones para detener contingentes.
El documento, en poder de EL UNIVERSAL, recomienda a este grupo “actuar como células”, lo que significa moverse en pequeños “batallones de guerra”. Cada “célula” deberá establecer su propio código e identificación para reagruparse o disolverse, atacar por diferentes flancos y tener un integrante que sepa de primeros auxilios para atender a algún herido.
A los anarquistas se les recomienda atacar en bloque, golpear los pies de los granaderos —y otros puntos sin protección—, reducir su visión con humo y otras sustancias, y separar a uno o dos elementos para despojarlos de su protección y golpearlos con tubos y piedras.
