La economía mexicana continuó su tendencia de desaceleración, debido a la contracción de las actividades agrícola e industrial, y al menor dinamismo en servicios.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que a agosto el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) creció 0.8%, una tasa inferior a 3.3% registrada en el mismo lapso del año pasado, resultado menor al 1.9% de julio, e incluso por debajo de las expectativas de los especialistas, que la situaron en 1%.

Al considerar las cifras ajustadas por estacionalidad, el crecimiento mensual en agosto fue de 0.22% y aun cuando el alza también fue menor a 0.57% registrada en julio, se mantiene por cuarto mes consecutivo una tasa positiva, lo que alimenta el optimismo de los especialistas, en el sentido de que la economía en su conjunto aún no registra un retroceso significativo que lo ubique en terreno recesivo.

Gabriela Siller, directora de análisis económico y bursátil de Banco Base, explicó que la profundización de la desaceleración es impulsada por una contracción de la demanda interna, lo que contribuye a que la inflación tienda a disminuir.

En la primera quincena de octubre, los precios al consumidor aumentaron 0.40% respecto a la quincena previa, menor a lo esperado, con lo que a tasa anual bajó a 3.27%, informó también el Inegi.

Siller comentó que el menor dinamismo económico traerá como consecuencia que la Junta de Gobierno del Banco de México anuncie hoy una reducción de hasta medio punto porcentual en la tasa de referencia, a fin de coadyuvar a reactivar la economía del país.

Sin embargo, para Siller, el hecho de que el dato del IGAE se ubicará abajo de lo previsto por especialistas, eleva la probabilidad de que se confirme una recesión en México.

Para Isaac Velasco, analista económico de banco Ve por Más, los resultados del IGAE apuntan a un crecimiento de la economía de 1.2% para el tercer trimestre, una tasa inferior al 1.5% registrado en el segundo trimestre. Este menor crecimiento o desaceleración es resultado de una creciente debilidad del sector externo, el cual en meses anteriores fue apoyado por el dinamismo de la producción automotriz.

Al interior del IGAE, las actividades primarias y las secundarias registraron retrocesos en agosto de -2.4% y -0.7%, respectivamente.

En cuanto al retroceso en la producción de las actividades secundarias, este fue resultado principalmente de la caída de la industria de la construcción y la minería, así como un debilitamiento en la actividad manufacturera.

La actividad industrial salió inclusive por debajo de lo esperado, señaló Siller, donde construcción y minería siguen bastante afectados, principalmente el primer sector por el problema de las desarrolladoras de vivienda que mantienen un alto endeudamiento, y por el lado de la minería, por la baja en los precios internacionales.

Por lo que se refiere a las actividades del sector terciario, Velasco advirtió que también se observa una debilidad en servicios. Esto sugiere que la demanda interna está débil.