PALABRAS MAYORES
De 3.5 a 3.1, luego de 1.8 a 1.7 y al final 1.2
Carlos E. Urdiales Villaseñor
Muchos son los retos que hemos enfrentado en este 2013. El inicio de un nuevo sexenio en México siempre conlleva incertidumbre; esperanza y desencanto van de la mano. Otra alternancia en la Presidencia que transcurrió dentro de los cauces de la civilidad política y la institucionalidad. Un discurso cuya columna vertebral y proyecto fue no administrar la inercia sino transformar de fondo para saldar deudas sociales eternas. Bien.
Ahora el Fondo Monetario Internacional documenta nuestro pesimismo, México no crecerá en términos económicos el 3.5% que la Secretaría de Hacienda estimó en su paquete económico de este año, tampoco el 3.1% que reconsideró en mayo. Después de las elecciones, vino otra estimación, ahora con un descuento doloroso, 1.8%, mientras que analistas del sector privado avizoraban un raquítico 1.4% (BBVA Bancomer), pero luego llegaron las lluvias, la destrucción y la desgracia y entonces la SHCP volvió a reconsiderar la estimación de crecimiento a 1.7% y finalmente —ojalá— o al menos más recientemente, el organismo financiero internacional ha ajustado su expectativa —la nuestra— a 1.2%.
Oficialmente las proyecciones han pasado en 10 meses del 3.5% a 1.7% y las no gubernamentales a este nuevo piso del 1.2%. Mal y feo por donde se le mire.
Cierto es que creceremos. También verdadero es que lo haremos de manera insuficiente y por debajo de las proyecciones para nuestro principal socio económico. Así no alcanza. La actividad económica ha sido lenta, lenta, lenta.
Las causas son variadas e inciertas según se escuchan versiones y teorías. Poco gasto público, escepticismo de capitales privados, reformas trascendentes que no acaban de aterrizar ni de brindar certeza, otras a las que el horizonte les pinta nublado, falta de pericia, de tiempo, de circunstancias.
Quedará para la posteridad determinar qué ha hecho de este 2013 hasta donde vamos, un año atípico, por lo menos. Lo que no esperará ningún juicio póstumo es la realidad de millones que viven un año más que se va sin mejoras en empleo, venta, cobranza o inversión. O todo junto. O nada.
@CarlosUrdiales
