GENÓMICA Y BIOECONOMÍA

El ADN de los peces contiene información sobre rasgos de alto valor comercial

Dr. Gerardo Jiménez Sánchez

La domesticación de los peces y su implementación a nivel industrial ha convertido la acuacultura en una de las fuentes más importantes de peces, crustáceos y moluscos. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la producción acuícola ha crecido de un millón de toneladas en la década de 1950s a cerca de 60 millones en 2008. Actualmente existen mas de 210 especies explotadas mediante la acuacultura (http://www.fao.org/docrep/003/ab412e/ab412e03.htm).

Las evidencias científicas indican que las formas tradicionales de producción acuícola agotan la calidad genética de los cultivos por la alta consanguinidad generada a través del tiempo. El análisis rutinario del ADN de los peces en un estanque permite definir familias, asegurar la diversidad genética y planear las cruzas a fin de favorecer la obtención de rasgos de alto valor económico.

Así, la genómica ha permitido desarrollar instrumentos de gran utilidad en la reproducción selectiva en especies acuáticas. Su impacto más efectivo se observa en carpa, trucha arcoíris, salmón del Atlántico y tilapia (http://www.vims.edu/research/units/centerspartners/abc/). Esta última se ha convertido en el segundo pescado mas cultivado en el mundo y se conocen variaciones genéticas que predicen su resistencia a algunas enfermedades, calidad de la carne, eficiencia alimentaria y maduración sexual (http://www.xelect.co.uk).

Una de las tecnologías para modificar el contenido de ADN en los peces es la aplicación de calor o presión sobre huevos fertilizados, lo que incrementa la cantidad de ADN en ellos, dando lugar a peces estériles. Estos peces normalmente no llegan a la etapa de maduración sexual, lo cual evita rasgos que aparecen en esa etapa como la reducción en la velocidad de crecimiento, la calidad de su carne y en su viabilidad. En consecuencia, esta manipulación del ADN genera beneficios económicos a la industria. Además, el uso de esta tecnología favorece la producción de hembras sobre machos, lo cual resulta atractivo comercialmente dado que en algunas especies las hembras alcanzan la talla comercial varios meses antes. Por otra parte, esto permite atender retos asociados con el potencial escape accidental de alguno de estos peces al medio ambiente, ya que no tienen la capacidad de reproducirse con la fauna silvestre, ni pueden representar el riesgo de convertirse en una plaga. Además, estos animales no son considerados organismos genéticamente modificados, por lo cual la industria los utiliza comercialmente sin esas restricciones (http://www.gbcbiotech.com/genomicaypesca/index.html).

Las nuevas tecnologías para secuenciar ADN ofrecen la oportunidad de identificar y analizar miles de estas variaciones rápidamente y a bajo costo. Así, la genómica ha permitido generar catálogos de variaciones en el ADN y asociar algunas de ellas con rasgos de alto valor comercial como en el caso de salmónidos, róbalo, besugo y carpa. Actualmente se desarrollan estrategias para identificar variaciones genéticas que puedan predecir rasgos de alto valor económico que se presentan en la edad adulta y que muchas veces no hay forma de caracterizarlos sino hasta después de la cosecha. Estos incluyen el color, la textura y el contenido de grasa en los filetes (http://www.aqua.stir.ac.uk/about/).

La generación de peces transgénicos en cultivo para el consumo humano se ha logrado exitosamente en el caso del salmón, en donde la integración de un gen de la hormona del crecimiento de otro salmón, bajo el control de una secuencia que lo mantiene “encendido” ha logrado obtener tallas comerciales en 18 meses en lugar de 36 como en los salmones silvestres. Estos productos de la innovación genómica han sido designados por la Food and Drug Administration (FDA) como alimentos seguros para el consumo humano (2010) y sin riesgo para el medio ambiente por ser hembras estériles (2012).

Las aplicaciones de la genética y la genómica a la acuacultura cubren un amplio espectro, pues van desde las ya disponibles comercialmente que han logrado mejoras tangibles, hasta otras emergentes que tienen el potencial de transformar el cultivo de un gran número de especies. Aquellos países que adopten la genómica en sus programas de producción acuícola tendrán la oportunidad de incrementar significativamente su producción y, con ello, fortalecer su economía.

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gerardo.jimenez@genomicaybioeconomia.org

 

 

Profesor de Genómica y Bioeconomía, Harvard School of Public Health. Presidente Ejecutivo, Global Biotech Consulting Group. Presidente de Biotecnología de la OCDE. Presidente de Genómica y Bioeconomía A.C.